‘Conservadurismo’ y fragilidad fiscal en 4T
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‘Conservadurismo’ y fragilidad fiscal en 4T

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‘Conservadurismo’ y fragilidad fiscal en 4T

04/09/2019

El próximo domingo, el Ejecutivo federal entregará al Congreso de la Unión el Paquete Económico para 2020.

En una entrevista reciente, el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, dijo a El Financiero que la prioridad inmediata del gobierno es presentar un Paquete Económico realista y prudente, que “esté muy en línea con lo que hicimos en 2019”.

La principal meta fiscal para este año es obtener un superávit primario de 1 por ciento del PIB, que “vamos a cumplir”, sostuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador en su Primer Informe de Gobierno.

Además, AMLO adelantó que para 2020 “estamos proyectando que no aumente la deuda pública”.

Se estima que la deuda neta en su versión más amplia se ubicará en un nivel de 45.3 por ciento del PIB al cierre de 2019.

“Creemos que vamos a cerrar en el nivel de endeudamiento” que se autorizó en el Paquete Económico para este año, aunque el presidente quiere que esté más abajo, por lo que “estamos viendo si se puede o no, pero estamos en línea con el objetivo”, señaló Yorio en la entrevista.

La intención del gobierno es mantener la tendencia descendente de la deuda pública como proporción del PIB o, cuando menos, estabilidad en las métricas.

En 2017 la deuda fue de 45.8 por ciento del PIB y al finalizar 2018, de 44.8 por ciento, menor al 45.3 por ciento del PIB establecido en el Presupuesto de ese año.

“Quedó un poquito abajo por variaciones en el tipo de cambio”, explicó Yorio.

El presidente destacó en su Informe que “la nueva política económica significa también mantener finanzas públicas equilibradas, sanas, no deficitarias, es decir, no gastar más de lo que ingresa a la hacienda pública”, ni modificar la estructura tributaria.

Es el ‘conservadurismo fiscal’ de la 4T, consideran algunos analistas.

Lo que preocupa es la evolución de las finanzas públicas en este año ante las señales de estancamiento de la economía mexicana.

En el periodo enero-julio de 2019, los ingresos presupuestarios del sector público fueron inferiores en 89.4 mil millones de pesos respecto a lo que se había programado para esos siete meses.

Eso se explica por menores ingresos petroleros, que fueron inferiores en 122.4 mil millones de pesos frente a los esperados, pero también por menores ingresos tributarios, que quedaron 31.2 mil millones por debajo de lo programado.

De manera puntual, el ISR, que aporta más de la mitad de los ingresos tributarios del gobierno, registró un nulo crecimiento real en el periodo enero-julio de 2019, mientras que el IVA disminuyó 1.7 por ciento anual.

Eso evidencia que no ha habido un incremento en términos reales de la recaudación proveniente de los dos impuestos más importantes.

En cuanto al gasto neto, se reportó una reducción de 197.8 mil millones de pesos respecto al programado para ejercer entre enero y julio.

Dicho de otra manera, los subejercicios en el gasto público –son “ahorros”, según AMLO– siguen en aumento.

Durante el periodo se registraron subejercicios generalizados en la administración pública centralizada, así como en el IMSS, ISSSTE y Pemex.

Yorio aseguró que los subejercicios en el gasto, que son un “costo de coordinación” del gobierno, se van a corregir en la segunda mitad del año.

Ojalá, porque –de persistir– la política de gasto restrictivo y presupuesto austero tendrá consecuencias aún más negativas para el crecimiento económico, que si no se reactiva pronto estará sentenciado a la ‘derrota moral’.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.