Banxico y 4T, ¿ni juntos ni revueltos?
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Banxico y 4T, ¿ni juntos ni revueltos?

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Banxico y 4T, ¿ni juntos ni revueltos?

21/08/2019
Actualización 21/08/2019 - 8:18

En el entorno económico actual, es indispensable una buena labor coordinada entre el gobierno de la 4T –vía la Secretaría de Hacienda y Crédito Público– y el Banco de México.

Dicho de otra forma, se requiere una relación armónica entre las políticas fiscal y monetaria que permita impulsar el crecimiento de la economía mexicana en los próximos meses.

El contexto caracterizado por un estancamiento de la economía y una inflación relativamente estable, si bien por arriba del objetivo de 3 por ciento, señala la necesidad de hacer uso de los diferentes instrumentos de política económica para contrarrestar el débil crecimiento.

Los recientes comentarios de Banxico en su anuncio de política monetaria, donde decidió por mayoría recortar la tasa de referencia en 25 puntos base, a 8 por ciento, se centran en esa preocupación.

El Banco Central consideró “necesario atender el deterioro en la calificación crediticia soberana y de Pemex, así como cumplir las metas fiscales para 2019”.

Para este año, una de las principales metas fiscales aprobadas por el Congreso de la Unión es un superávit primario de 1 por ciento del PIB.

Además, agregó Banxico en su comunicado del jueves pasado, “es importante que el Paquete Económico para 2020 genere confianza”.

El Paquete Económico será enviado por el Ejecutivo al Congreso el 8 de septiembre y hay expectación por conocer las metas de finanzas públicas.

De manera previa, en el documento Pre-Criterios 2020, que fue entregado a la Cámara de Diputados el 1 de abril, se plantea un superávit primario de 1.3 por ciento del PIB.

Sin embargo, la caída esperada en los ingresos fiscales ante el continuo deterioro en las estimaciones de crecimiento de la economía hace inviable esa meta.

Este reportero preguntó al gobernador de Banxico, Alejandro Díaz de León, sobre lo que se señala en el comunicado del jueves respecto a las finanzas públicas.

El banquero central dijo que el mensaje va en el sentido de “que se cumplan las metas para este año, y en cuanto al 2020, en nuestra área de responsabilidad, es más reflejar cuál es el objetivo último… cómo encaja la política fiscal dentro de una serie de elementos de la política macroeconómica y que… todos generen confianza y un entorno de estabilidad”.

Díaz de León abundó que “más que hablar de cifras puntuales, que eso cae más en el ámbito de Hacienda, lo que sí consideramos… muy importante es que (esos elementos) generen confianza a los mercados financieros, tomadores de decisiones, inversionistas, consumidores y a la sociedad en general, y que esto permita y contribuya a que se reactive el crecimiento”.

Pero el presidente Andrés Manuel López Obrador consideró que los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico “opinan más de la cuenta, hasta se quieren meter en el manejo de la política económica que nos corresponde a nosotros, haciendo recomendaciones de otro tipo”.

Díaz de León aclaró que Banxico hace “reflexiones” relacionadas con su mandato institucional, que está enfocado en controlar la inflación, pero también en promover la estabilidad financiera.

No hay que soslayar la importancia de la coordinación entre las políticas fiscal y monetaria, que debe cobrar mayor relevancia en los próximos meses.

Una postura monetaria cautelosa y prudente, junto con la disciplina fiscal, permitirán navegar en los mares del estancamiento, más cuando las corrientes están en contra.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.