AMLO ignora las ‘señales de tormenta’
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AMLO ignora las ‘señales de tormenta’

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AMLO ignora las ‘señales de tormenta’

13/03/2019
Actualización 13/03/2019 - 8:53
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

En su informe 100 Días de Gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que “la economía (mexicana) afortunadamente está en marcha, aún crece poco, pero no hay ni asomo de recesión como quisieran nuestros adversarios conservadores o como pronostican con mala fe sus analistas, (que) se van a quedar con las ganas”.

Tiene razón, pues la probabilidad de recesión durante este año en México es nula.

Los analistas sí asumen un escenario de crecimiento débil, de 1.5 por ciento en 2019 y de 1.8 por ciento en 2020, según el consenso en la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas.

En su informe de 100 días, AMLO reconoció que “estamos conscientes del escepticismo natural sobre nuestro objetivo de lograr un crecimiento anual promedio del 4.0 por ciento durante el sexenio, el doble de lo que se alcanzó en los 36 años del periodo neoliberal. Acepto el reto porque hay confianza entre inversionistas nacionales y extranjeros…”.

Por lo pronto, el crecimiento promedio que se estima para el periodo 2019-2020 no llega ni a la mitad de la meta de 4.0 por ciento para el sexenio.

Aún no se sabe en qué magnitud, pero el desabasto de combustibles en el centro y norte del país, los bloqueos de vías férreas en Michoacán y los conflictos laborales en Matamoros afectaron a la economía al inicio del año.

Además de que es cíclico que en el primer año de gobierno se registre una desaceleración económica asociada a los retrasos en el ejercicio del gasto público y en las decisiones de inversión del sector privado, AMLO pasa por alto las ‘señales de tormenta’ en el entorno global.

La actividad económica mundial está desacelerándose más rápido de lo previsto y eso pone en riesgo la estabilidad de los mercados financieros.

Varias economías experimentan una marcada pérdida de dinamismo.

Destacan los casos de la zona del euro, China y Estados Unidos.

La actividad económica de la Eurozona está debilitándose velozmente, en el contexto de la incertidumbre sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La economía italiana está en recesión técnica y la alemana –la más grande de Europa– no crece por problemas en sus industrias automotriz y química.

En el caso de China, su economía –la segunda más grande del mundo– está desacelerándose más rápido de lo esperado y eso podría tener efectos en el crecimiento de los mercados emergentes.

La desaceleración económica de China es ya evidente en su comercio exterior, pues en febrero sus exportaciones registraron la caída más pronunciada en tres años y sus importaciones se contrajeron por tercer mes consecutivo.

Si bien el retroceso de ambos indicadores se explica por un efecto estacional del Año Nuevo Chino, superó los estimados del mercado.

En cuanto a EU, diversos indicadores de la mayor economía del mundo apuntan a un repliegue gradual de su actividad, que a finales de 2018 y principios de 2019 se vio afectada por el prolongado cierre parcial de operaciones del gobierno estadounidense.

En particular, el mercado laboral prácticamente se estancó en febrero, cuando se generaron sólo 20 mil plazas mensuales, el menor ritmo de creación de empleo desde septiembre de 2017.

Ahora la previsión del mercado es que la Fed mantendrá fuera de su radar cualquier aumento de su tasa de referencia en este año y aun a principios de 2020.

El entorno global impone grandes retos para México, cuyo riesgo de contagio aún es limitado, pero un posible ‘efecto de arrastre’ no puede ni debe soslayarse por la 4T.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.