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Señales de una inflación más ‘pegajosa’

La trayectoria descendente de la inflación general en México se interrumpió desde noviembre, pues se está comportando de forma ‘pegajosa’.

La lucha contra la inflación es una tarea no concluida a nivel mundial y no se diga en México.

Tan es así que persiste la incertidumbre sobre la velocidad de convergencia de la inflación a los objetivos de los bancos centrales.

En muchas de las economías, el camino hacia la convergencia podría ser más prolongado y accidentado de lo previsto.

Para muestra, un botón: en Estados Unidos, la inflación había sorprendido a la baja en sus lecturas más recientes, pero a principios de 2024 se presionó y detuvo el proceso de desinflación en esa economía.

La inflación general en EU, medida por el índice de precios al consumidor, si bien retrocedió de 3.4 por ciento anual en diciembre a 3.1 por ciento en enero, se ubicó sobre el 2.9 por ciento esperado por el mercado, además de que todavía se sitúa muy por arriba del objetivo de 2 por ciento de la Reserva Federal.

La tasa anual del componente subyacente, que excluye los volátiles precios de alimentos y energía, se mantuvo sin cambios en 3.9 por ciento en el mismo periodo.

En México, el Índice Nacional de Precios al Consumidor experimentó en enero un incremento de 0.9 por ciento mensual, con redondeo de cifras, ligeramente por arriba de las expectativas de los analistas.

Con esto, la inflación general fue de 4.9 por ciento anual, también con redondeo de cifras, que además de ser la más elevada desde junio de 2023, presentó una aceleración desde 4.7 por ciento anual en diciembre y ligó tres meses al alza, según el INEGI.

Dicho de otra manera, la trayectoria descendente de la inflación general en México se interrumpió desde noviembre, pues se está comportando de forma ‘pegajosa’.

Lo positivo es que el componente subyacente, que excluye los precios volátiles como los agropecuarios y energéticos y que determina la trayectoria de la inflación general a mediano plazo, registró en enero un incremento de 4.8 por ciento anual, su mínimo desde julio de 2021.

Además, se replegó desde 5.1 por ciento en diciembre y desaceleró por 12 lecturas mensuales al hilo.

En enero, la inflación anual del componente subyacente se ubicó por debajo de la inflación general por primera vez en 16 meses, desde septiembre de 2022.

Al interior del componente subyacente, los precios de las mercancías avanzaron 4.4 por ciento anual, donde el incremento en los precios de las mercancías alimenticias fue de 5.5 por ciento anual en el primer mes del 2024.

En el caso de los precios de los servicios, éstos aumentaron 5.3 por ciento contra enero de 2023.

Por su parte, el índice de precios no subyacente repuntó a 5.2 por ciento anual en enero desde 3.4 por ciento en diciembre.

Este desempeño reflejó el incremento de 5.7 a 9.8 por ciento anual en la inflación anual de los productos agropecuarios de un mes a otro.

A su interior, la tasa anual de los precios de las frutas y verduras se disparó de 11.7 a 21.8 por ciento, con lo que prácticamente se duplicó entre diciembre y enero.

Si se considera que la tasa anual de los precios de las frutas y verduras fue de 4.8 por ciento en octubre y de 5.6 por ciento en noviembre, la inflación en este rubro se multiplicó 4.5 veces en sólo tres meses.

Por lo general, durante la ‘cuesta de enero’ hay una aceleración de los precios causada por el encarecimiento de los productos energéticos, pero no de los agropecuarios como en esta ocasión.

La ‘cuesta de enero’, que esta vez es en realidad una ‘cuesta de noviembre a enero’, no permitió confirmar una tendencia decreciente de la inflación general.

Los datos de inflación de enero no se corresponden con los comentarios de una retórica menos restrictiva de política monetaria por parte del Banco de México.

Aun así, el Banco Central juzgó necesario modificar la guía prospectiva en su decisión de política monetaria del jueves pasado, la primera de 2024, para comunicar que evaluará la posibilidad de recortar la tasa de referencia en las próximas reuniones.

Esa es la razón por la que la mayoría de los analistas anticipa el primer recorte de 25 puntos base en la tasa de interés, de 11.25 a 11 por ciento, en marzo próximo.

Por el contrario, la dura inflación de enero en EU seguramente retrasará los recortes de tasas de la Fed.

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