Victor Manuel Perez Valera

Día del maestro: la educación como ejercicios espirituales

A todos los alumnos se les debería impartir la deontología profesional, ya que la educación, en lugar de introducir conceptos en la cabeza, consiste en hacer aflorar los valores del corazón.

El eminente pensador William Barclay, señala con gran énfasis qué es y qué no es la educación. “La verdadera enseñanza no es enseñar a un alumno qué pensar, sino enseñarle cómo pensar. Cualquier profesor que se proponga hacer que el alumno, piense y crea lo mismo que él, es un mal profesor. El buen maestro está dispuesto a ayudar al alumno a pensar por sí mismo. La verdadera educación no consiste en introducir conceptos en el alumno, sino extraerlos de él. Uno de los mayores errores es confundir la enseñanza con el adoctrinamiento. La enseñanza construye el carácter y la independencia, el adoctrinamiento destruye a ambos. ¿Qué tendríamos que hacer para impulsar esta educación?”

En esta línea, en la segunda mitad del siglo XX se publicaron dos obras que revolucionan a fondo la educación: sus autores, Pierre Hadot profesor del colegio de Francia y el jesuita canadiense Bernard Lonergan, desde diversos enfoques, tienen profundas coincidencias innovadoras.

Pierre Hadot, historiador de la filosofía greco-romana es reconocido, no solo en Francia, sino también en Alemania, Inglaterra y Estados Unidos por su investigación sobre la filosofía antigua como ejercicios espirituales, que transforma radicalmente los anteriores enfoques. Hadot y Lonergan recibieron la influencia de tres corrientes filosóficas: la neoescolástica, el existencialismo y el pensamiento de H. Newman en su The grammar of assent. Lo más importante de este enfoque filosófico reside, más que transmitir información, en cuestionar al lector, al proponer la formación de la persona, transformar su corazón, proporcionar al alumno habilidades que lo orienten en aspectos concretos de la vida personal, de la polis y el cosmos. Hadot piensa que otras expresiones como ejercicios de pensamiento, ejercicios intelectuales, o incluso ejercicios éticos no expresan el fondo psicológico de donde debe surgir una profunda transformación interior, como lo pretendía Sócrates en los diálogos platónicos y asimismo en la filosofía estoica de Epicteto, Marco Aurelio y Séneca.

Al interlocutor de los diálogos no se le presentan exposiciones abstractas o teóricas, sino un ejercicio práctico y concreto que abra al cambio, a cuestionar sus puntos de vista, a transformar su personalidad. Se trata de un combate amistoso para encontrar un método que nos conduzca a descubrir la verdad auténtica y los valores genuinos. En pocas palabras, se nos invita a una conversión espiritual: superar los valores del mundo sensible y encaminarnos a los valores del espíritu.

Ahora bien, antes de esbozar el pensamiento de Bernard Lonergan en su libro Insight, veamos cómo este autor interpreta la ignorancia socrática: “Solo sé que no sé nada”. En los diálogos no se explica lo que significa esta docta ignorancia. Sin embargo, es obvio que no se puede tomar en sentido literal. El corazón de la empresa socrática, según Lonergan, radica en el descubrimiento de lo que es entender: del uso correcto de las palabras, de llegar al significado de las cosas, de lo contrario quedaremos presos de la indocta ignorancia. Sócrates es representante de la docta ignorancia: su propuesta es metodológica, muestra el camino para descubrir el significado, la finalidad de las cosas. Los cambios profundos en la persona, en la sociedad y en la cultura, derivan de asumir los significados que fluyen de la correcta intelección de la realidad.

Para la Canadian Encyclopedia, Lonergan es “un brillante y original pensador del más alto rango”. Recibió 21 doctorados Honoris Causa e importantes distinciones como la “Fellow of the British Academy”. Su método se ha aplicado prácticamente a todas las disciplinas. Su obra principal Insight comprender el comprender humano es un método universal, cuya clave está en el arte de la pregunta, el método didáctico y educativo que popularizó Sócrates con su mayéutica. Lonergan mediante el “chispazo inteligente” (insight) nos enseña la estructura básica del conocer y decidir humano, a fin de que, de modo creativo, hagamos de nuestra vida una obra de arte, un hombre nuevo, que construya, iluminado por los valores una nueva sociedad y un mundo nuevo.

Nos hemos esforzado por aplicar este método a la Deontología Jurídica, la Teoría del Derecho y la Argumentación Jurídica (Ed. Oxford). Despreciar estas asignaturas es quedar prisionero de una supina ignorancia.

A todos los alumnos se les debería impartir la deontología profesional mediante este método, ya que la educación, en lugar de introducir conceptos en la cabeza, consiste en hacer aflorar (educere) los valores del corazón.

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