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¿Primero el Sureste?

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¿Primero el Sureste?

21/11/2019

La idea no suena mal, siendo la zona con mayor rezago en el país y además la región de nacimiento del primer Mandatario, pero desde que comenzó esta administración me he hecho esta pregunta, ¿de verdad Primero el Sureste? ¿En qué estados? ¿En qué sectores? Porque en el agropecuario y pesquero, Yucatán no está en los primeros.

No lo estuvo en los apoyos a los pescadores, con diésel y gasolina; no lo estuvo en el maíz con los precios de garantía y las compras de Segalmex, no lo estuvo en la ganadería con el “crédito ganadero a la palabra”, ni lo estuvo en la apicultura con las compras de miel por Segalmex o con la leche; por lo menos en los productos de carácter social no lo ha estado.

Está a medias en “sembrando vida”, con el impulso a la producción de Henequén, pero generando discordia entre los milperos, porque a falta de árboles maderables el Gobierno dio la instrucción de sembrar maíz.

¿Por qué el sector agropecuario de Yucatán, que es de la región Sureste, no está dentro de los primeros?

¿Por qué después de 1 año y por convencimiento de la autoridad estatal se empieza a abrir el camino para la miel y se ve que para la leche también?

¿A quién le correspondía gestionar las necesidades agropecuarias y pesqueras de Yucatán a nivel federal desde antes del 1 de diciembre del 2018, cuando llegó la nueva administración?

¿Por qué se ha perdido tanto tiempo? ¿Por qué no se valora el esfuerzo productivo de Yucatán?

En este espacio hemos abordado la importancia del sector pesquero y sus dolencias.

También del sector Apícola y sus grandes retos. Fue en la última visita del presidente Andrés Manuel López Obrador que a la apicultura yucateca le llegó la noticia de que habría un Centro de acopio de miel, lo cual fue tomado entre los productores con buenos ojos.

¿Por qué un año después? ¿Por qué no estuvo en la mesa de las prioridades del Sureste la apicultura de la Península de Yucatán, por qué Segalmex no extendió sus brazos a esta región?

En la milpa, ¿por qué los milperos de Yucatán tampoco fueron tomados en cuenta en el programa de precios de garantía, para que Segalmex les compre sus cosechas?

Hay zonas milperas como en Opichén, al Poniente y Yaxcabá, al Oriente con gran potencial productivo en maíz, calabaza, frijoles y que se quedaron fuera, porque Segalmex no consideró implementar el programa porque son “pocos”.

En el programa “Crédito ganadero a la palabra” tampoco fue prioridad Yucatán.

El programa se aplica solamente al ganado vacuno, no entraron los borregos, ni las abejas, a pesar de ser dos productos importantes en el Estado.

¿Por qué no está en la prioridad si el Estado es referente en la calidad genética de borregos y es número uno en producción de miel y exportación a nivel nacional?

Los precios de garantía para la leche, que son un aliciente para la zona lechera del País, en Yucatán tampoco se aplicaron.

Los programas Estrella de la SADER, antes Sagarpa, que tienen la característica de impulsar al Sureste, de empujar desde abajo y fortalecer lo que es exitoso en cada región, no se aplican en Yucatán.

Segalmex, que es la que compra la leche, consideró que eran pocos ganaderos lecheros para aplicar el programa.

¡Claro que son pocos! Si la actividad viene en decadencia, en picada, y esos pocos son los que se aferran a sus vacas, a la producción, a darle valor agregado, a producir quesos como los que se tienen en Sucilá, en Tizimín, o en Catmís.

A casi un año de la administración federal, se empieza a ver a Yucatán en el rubro agropecuario, porque además del Centro de acopio de miel, también se pactó que Segalmex compre leche en Yucatán, con precios de garantía.

Habrá un centro de acopio de leche en el Oriente y permitirá duplicar la producción actual, que según los datos oficiales anda en 2.3 millones de litros al año y que se pagan en 6.5 pesos el litro, 2 pesos abajo del promedio nacional.

Dimensiones

La producción lechera en el Estado tuvo auge en los tiempos en los que Víctor Cervera gobernó, ahí surgió la Cuenca lechera de Sucilá.

Se mantuvo, pero paulatinamente, tras los huracanes, fue en declive. Hoy la Entidad ocupa el último lugar en producción.

Hace 15 años la producción anual llegó a ser de 7.2 millones de litros, tres veces más de lo que se hace hoy.

Este 2019 es el más bajo en producción, apenas se llevan 2.2 millones de litros y los ganaderos lecheros realizan su actividad “por amor al arte” o por tradición familiar.

Hay ranchos lecheros que comenzaron en los 70 y otros en los años 90, pero son contados los que sobreviven y si lo hacen, es combinando otras actividades agropecuarias.

De acuerdo con los datos duros de Sagarpa, el hato lechero en el año 2007 era de 7,183 cabezas, en el 2015 fue de 4,954 y el último dato disponibles es de, 2017 con 4,228 cabezas.

¿Qué ocurre o qué ha pasado, que las políticas públicas federales no llegan, no bajan a Yucatán?

Seguramente la política tiene las respuestas, pero lamentablemente el sector agropecuario y pesquero son los que lo padecen.

Favorable es que se redireccione, que se revalore y cuestionable es por qué no se hizo desde el principio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.