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Presiones por glisofato

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Presiones por glisofato

11/11/2020

En agosto, cuando renunció Víctor Manuel Toledo a la Secretaría de Medio Ambiente, las presiones por prohibir y permitir el glisofato en México eran muy fuertes, incluso la renuncia de Toledo coincidió con la decisión presidencial de mantener el consumo de este producto por cuatro años más.

En este mismo espacio comentamos que Alfonos Romo, consejero y enlace de la presidencia con la iniciativa privada, habría convencido al Ejecutivo de no prohibir de tajo el uso de este químico, ya que la agricultura comercial prácticamente depende de él para el control de malezas y hierbas.

Fue así que el 12 de agosto el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo públicamente que se mantenía por cuatro años más el uso comercial de glisofato, pero que en los programas de gobierno federal no se fomentaría el uso.

El compromiso era no prohibirlo, sino que ir reduciendo paulatinamente la presencia, en tanto el Conacyt encontraba opciones ambientalmente más sustentables y que tampoco tuviera daños a la salud humana.

El propio presidente reconoció que quitar de tajo el uso de este químico en la agricultura comercial pondría en riesgo la comercialización agrícola del país.

Sin embargo, los agroempresarios llevan desde septiembre presionando porque les permitan ingresar la sustancia al país, ya que Semarnat y Cofepris la tienen detenida.

El tema ya fue planteado por la cúpula agroempresarial, agrupada en el Consejo Nacional Agropecuario, a Alfonso Romo, en la reunión de octubre pasado y les prometió que quedaría resuelto a la brevedad, pero Semarnat sigue impidiendo el ingreso de la sustancia.

Para el CNA es el herbicida más utilizado en México y el mundo por su seguridad y eficiencia, pero la Semarnat está negando la renovación de los permisos de importación de glisofato, y advirtieron que en el corto plazo podría darse una afectación de entre 20 y 50 por cieno en el rendimiento de las cosechas por la falta de este insumo para el control de las malezas que compiten con el agua y los nutrientes disponibles en el suelo.

El argumento de los ambientalistas y organziaciones en favor de la agricultura sustentable es que no se les permita la importación de la sustancia, porque merma los suelos y la salud humana.

En Yucatán la Universidad Autónoma del Estado ha estudiado la presencia del glisofato en el agua de los pozos de agua para consumo humano y la conclusión es que el glisofato está presente en la leche materna.

El suelo de Yucatán es kárstico, es calizo, de piedras que funcionan como un colador cuando cae líquido a la tierra y finalmente los líquidos llegan al manto acuífero, de donde se obtiene el agua que se procesa para consumo humano.

Las dos partes presionan por cada lado y es probable que el tema vuelva a llegar a las conferencias mañaneras, y el Ejecutivo dé el punto de vista sobre esta sustancia, mientras tanto, el jaloneo en el sector está tenso, al igual que el del presupuesto.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.