La muerte pesquera y el desorden
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

La muerte pesquera y el desorden

COMPARTIR

···

La muerte pesquera y el desorden

06/11/2019
Actualización 06/11/2019 - 9:49

A la Catrina o la Muerte nos la toparemos todos algún día.

Sin embargo, la mayoría deseamos que nos agarre viejos, dormidos, sin darnos cuenta; por lo menos ese también es el deseo de los pescadores, de los hombres de mar del litoral yucateco.

Lamentablemente la realidad es que la Muerte se los está llevando antes, se los lleva jóvenes, despiertos, en pleno buceo y con la sensación de ahogo, de no poder respirar, de albergar la esperanza de sortear a la Catrina y finalmente morir.

Por sí sola la pérdida humana es dolorosa, pero que sea de jóvenes, en pleno trabajo, en una actividad de alto valor, de alto riesgo y en desorden, resulta además preocupante.

En la costa yucateca se permite el buceo en algunas fechas para la captura de langosta y de pepino de mar, sin embargo, desde hace casi 10 años, cuando se empezó a permitir la pesca comercial del pepino de mar (que literalmente son las aspiradoras del océano) se generó un descontrol en el número de embarcaciones y de pescadores, que al paso de los años ha ido en aumento.

Hasta hace 10 años, los únicos que podían bucear comercialmente eran los 'langosteros', muchos lo hacían a pulmón y poco a poco se incorporaron los compresores, las mangueras, boquillas y un hombre dedicado a cuidar la manguera en la lancha: el 'manguerrero'.

Con los compresores, mas no tanques de aire, los pescadores podrían estar más tiempo bajo el agua, porque la manguera les lleva el aire que se bombea con gasolina.

Las autoridades federales y estatales de hace 10 años y las que le siguieron, poco hicieron en la costa yucateca para ordenar el creciente número de embarcaciones, de pescadores sin permisos, sin registros y cada día el desorden fue creciendo, reflejándose en capturas fuera de temporada, en robos en altamar, en enfrentamientos entre puertos.

Tampoco se hizo mucho por la iniciativa privada o el gobierno para dotar de tanques de aire y no compresores de gasolina a los pescadores.

En Yucatán la langosta es de las pesquerías de mayor valor, se comercializa por colas y en kilos; en promedio el año pasado el pescador cobró 550 pesos por kilo capturado y los primeros viajes de la temporada son los de mayor volumen, porque “estaba cerca el crustáceo”.

Ahora no es así, los primeros viajes, los de en medio y los últimos son iguales: bajos, no hay langosta cerca de la Costa, hay que alejarse.

Otro dato de contexto es que en el litoral yucateco, la principal captura de la preciada langosta se realiza en la costa oriente con la pesca ribereña, la costera, que va desde San Felipe y hasta El Cuyo, por pescadores organizados en cooperativas, capacitados y que por generaciones han sido pescadores.

Y en la zona poniente, con las embarcaciones de mediana altura que se alejan de la playa hasta por 20 días y capturan al crustáceo con jaulas y algunos bucean a pulmón.

Con el creciente desorden del sector pesquero en Yucatán, el mar se volvió tierra de nadie y las capturas ilegales fuera de temporada de pepino de mar, pulpo, mero y langosta fueron dejando sin recurso pesquero a los pescadores legales, con permisos.

“Nos obligaron a alejarnos de la costa, porque no dejaron nada. Antes nos íbamos a 14 o 15 brazas de profundidad, a unas 18 o 19 millas de la Costa, que es una hora y media para capturar langosta en temporada.

“Ahora nos vamos a 32 millas, casi el doble, más de dos horas y hay que bajar unas 20 brazas de profundidad para encontrar langosta. Porque cerca de la costa ya se lo llevaron todo los furtivos”.

Los relatos de los pescadores son escalofriantes; en la costa oriente suman cuatro muertes en año y medio.

Hombres de mar que han fallecido tras la descompresión, les ha ocurrido por bucear a más de 20 brazas.

¿Qué sucede, qué está pasando para que cada vez haya más muertes a consecuencia de la descompresión?

¿Por qué no hay estadísticas oficiales de la muerte a consecuencia de la descompresión tanto del sector público y del privado?

¿Por qué si es una pesquería de alto valor no hay sinergia en mejores equipos?

¿Por qué la gestión estatal no es suficiente para que la autoridad federal, que es Conapesca, ordene, reordene y ponga un freno al desorden pesquero?

Son preguntas del propio sector pesquero y que como consumidores de los productos del mar vale hacernos, ya que Yucatán es un polo pesquero importante a nivel nacional y quienes realizan esa labor para poder degustar de una langosta a la mantequilla, son los hombres de mar, son los pescadores.

Basta visitar los puertos pesqueros del oriente para escuchar de viva voz el temor, la preocupación y el hartazgo, porque ya no sólo pierden en lo económico, sino en lo moral.

“Se nos están muriendo por la sobre explotación, hay que decirlo por su nombre, somos demasiados, hay muchas lanchas, muchos pescadores y se dice que habrá orden y no hay nada, se necesita controlar, ir a las aguas profundas es un peligro, pero la necesidad hace ir”.

La temporada de langosta en Yucatán va del 1 de julio al 28 de febrero.

Para la Conapesca es una de las pesquerías de más alto valor en el estado y la de mayor impacto social entre las cooperativas pesqueras de la zona oriente, siendo de las más importantes y representativas en esta actividad.

La talla mínima de captura es de 13.5 cm de cola y en la temporada 2018-2019 Conapesca registró 538 toneladas de captura, con lo que Yucatán se convirtió en la segunda entidad con mayor volumen a nivel nacional, sólo superado por Baja California Sur, con 682 toneladas.

Siendo una actividad de alto valor, de impacto social, requiere de ordenamiento en el corto plazo, ya que el deceso de los pescadores con edades entre 26 y 41 años, resulta preocupante.

Este verano el gobierno estatal realizó un censo, pero el sentir del sector, es que forma parte de un proceso, que finalmente le 'toca' a Conapesca y esa institución no tiene visos de 'remojarse' y entrar de fondo al reordenamiento, comenzando con los que compran lo ilegal, que son industriales con capacidad de congelar, almacenar y transportar.

Un pescador descompresionado a dos horas de la costa y a una hora en tierra de la cámara hiperbarica difícilmente la 'libra', porque además se suma la diabetes, la hipertensión.

“Es fácil que nos digan ‘no se alejen’, pero sí de eso vivimos, somos legales con 550 lanchas y a la vista de todos están unas 300 lanchas furtivas en el oriente”.

La costa oriente es la única que de manera voluntaria adelanta la veda un mes de la langosta, para conservar el recurso, pero de nada ha valido este año.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.