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¿En el olvido? Ni presupuesto ni resultados a dos años

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¿En el olvido? Ni presupuesto ni resultados a dos años

02/12/2020
Actualización 02/12/2020 - 15:47

Si bien es cierto que en siete de cada diez hogares llega un apoyo directo del gobierno federal, ya sea en becas de estudiantes, pensión para adultos mayores o apoyo a discapacitados, así como la entrega directa a productores del campo con el programa Producción para el Bienestar, la realidad es que en las actividades agropecuarias y pesqueras en Yucatán el empuje prometido no ha llegado.

La cosecha de miel, la milpa, el henequén, los cítricos, hortalizas, la cría de borregos, ganado, así como las actividades pesqueras como el pulpo, mero, otras escamas y langosta, son el trabajo de miles de productores en Yucatán, que si bien reciben el apoyo directo de alguno de los programas del gobierno federal, no 'encajan' en ningún apoyo o incentivo directo para su actividad productiva y que fue prometido.

Las actividades productivas del campo y la pesca de impacto social en Yucatán son diferentes al promedio de las actividades del resto del país, por lo que las compras de Segalmex no se realizan en este estado, ni en maíz, ni en soya, ni en leche.

La miel tampoco está considerada en las compras de Segalmex y aunque Diconsa sí la comercializa, lo hace envasada y con etiquetas, cosa que los apicultores no realizan, ya que cosechan y entregan en tambores a los comercializadores.

Los apoyos pesqueros siguen llegando a los concesionarios, que si bien se dedican a la actividad, deja fuera a los hombres de mar que no tienen lanchas o permisos y son la principal fuerza de trabajo.

Las cosechas de naranja, toronja, limón, mandarina de la zona sur de Yucatán, así como las berenjenas, aguacates, rábanos, cilantro, lechuga y otras hortalizas de la región, tampoco reciben incentivos productivos.

En la ovinocultura la cría ha aumentado, así como la de ganado lechero y de carne, pero una vez más, Segalmex en esta zona no compra leche y tampoco hay apoyo a la producción.

Y en henequén, que es un cultivo en recuperación, que fue ingresado al programa Sembrando Vida en marzo de 2019, no se ha aplicado, dejando a los henequeneros en el tintero de este apoyo.

Las palabras de promesa a los pescadores desde el Puerto de Progreso aún las recuerdan los hombres de mar, así como la promesa de reordenamiento.

La de los apoyos directos a los apicultores o quienes se afectaron con las tormentas tropicales y huracanes, aún no llegan.

Y la promesa a los henequeneros tampoco se ha fraguado.

¿Por qué? La política agropecuaria, la de apoyos e incentivos directos al campo se realiza como en años anteriores: pareja para todos, y la realidad de Yucatán, el campo de Yucatán, es diferente al centro y norte del país, incluso a la del sureste.

La construcción de un centro de acopio de miel y de leche por parte de la federacion aún no tiene visos de realizarse.

Los ojos a la actividad primaria del estado no están puestos desde las oficinas centrales del gobierno federal, ni de Palacio Nacional, y lo que sí es visible es que los presupuestos son menores, porque ya no se entregará nada a los estados, sino que todo se concentrará en la federación, para dispersarlo directamente.

¿Cómo llegará directamente, si ni siquiera hay un levantamiento o seguimiento de la federación a las necesidades directas del campo y la pesca?

El trabajo agropecuario y pesquero de Yucatán no se ha detenido, ha ido avanzando, va creciendo, no sólo en el ámbito comercial, sino también en el social, en el de los pequeños productores que han hecho frente a la pandemia y a las tormentas tropicales, pero esperan el respaldo prometido, que no se ha visto en dos años de gobierno y que no forma parte de las estadísticas de resultados.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.