Lo Básico

La clave es el consumidor, el último eslabón

60 por ciento de la pesca en Yucatán es ilegal, es decir es capturada sin permiso o fuera de temporada, o fuera de talla o con artes de pesca que nos son permitidas.

Si hay compradores de pesca ilegal, es porque hay consumidores que comen pescados y mariscos capturados fuera de temporada, fuera de talla o con artes de pesca prohibidas, pero que no lo saben.

¿Cómo saber si la langosta, el mero, el pulpo que me sirven en el restaurante o que compro fresco en la pescadería o en el supermercado es de pesca legal?

Este cuestionamiento es constante entre los consumidores que tienen un acercamiento al impacto que provoca la pesca ilegal y que reciben la información.

Los investigadores han hecho diversos estudios sobre el impacto de la pesca ilegal, uno de los más recientes recuerda que 60 por ciento de la pesca en Yucatán es ilegal, es decir es capturada sin permiso o fuera de temporada, o fuera de talla o con artes de pesca que nos son permitidas.

La cifra es demoledora, porque significa que muchos de los que disfrutamos de un ceviche o unos pulpos en su tinta o una cola de langosta a la mantequilla, no tenemos ni idea que lo que estamos pagando y comiendo está afectando la vida marina.

En el último eslabón de la cadena está el secreto para lograr grandes cambios. ¿Cómo lograrlo?

Se requiere de mucha difusión, de constantes llamados y de información práctica para saber de qué tamaño debe ser el pulpo, el mero o la langosta que compraremos y de exigir en los restaurantes que nos muestren los ejemplares antes de la preparación, para verificar que no fueron capturados con arpón, cuando no está permitido.

O de lograr la rastreabilidad de cada producto pesquero, para que al momento de comprarlo en el mercado o la pescadería podamos saber de qué puerto pesquero proviene, de qué pescador, de qué congeladora, de qué empacadora y de qué comercializador.

Y por supuesto el compromiso de los restauranteros.

Primeros pasos

Sabemos que se vienen dando pasos desde hace años para lograr la rastreabilidad de los productos pesqueros, pero aún es una realidad lejana.

Y también que hay esfuerzos de chefs y dueños de restaurantes comprometidos con la pesca sustentable, que reconocen y saben que es necesario respetar las vedas, las tallas, las artes de pesca.

La organización Pesca con Futuro ha nombrado embajadores gastronómicos en todo el país que están comprometidos con la sustentabilidad pesquera y que buscan concientizar al consumidor y al sector pesquero de la importancia de respetar las tallas, vedas y capturar con permisos.

Los chefs promueven el consumo de pescados y mariscos nacionales, y los catapultan a nivel mundial, pero con la información al consumdior sobre lo que compran para preparar.

En Mérida, Yucatán, los embajadores son David Cetina con su restaurante La Tradición; Diego Alen en el restaurante del Hotel Intercontinental, Eduardo Estrella en su restaurante Kraken, Roberto Solís con su restaurante Néctar, Vidal Elías Murillo con su restaurante Micaela Mar y Leña y Carlos Olvera en el Hotel NH Collection.

Son pequeños pasos, pero van directo al consumidor, en sus cartas, en sus menús advierten que el mero, el pulpo y la langosta, son en temporada de captura:

Mero, de abril a enero del siguiente año.

Pulpo, del 15 de agosto al 15 de diciembre

Langosta, del 1 de julio al 28 de febrero del siguiente año.

Confiemos que la rastreabilidad se haga realidad, mientras tanto, sepamos cuándo son las temporadas de captura y pidamos que nos muestren en crudo los ejemplares, antes de ser preparados.

El consumdior es la clave y es el que decide dónde comprar.

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