La normalización de la trampa
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La normalización de la trampa

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La normalización de la trampa

21/03/2018
Actualización 21/03/2018 - 12:23
columnista
Valeria Moy
Peras y Manzanas

A diferencia de la percepción de muchos analistas, nunca creí que los candidatos independientes refrescaran la política mexicana o representaran una esperanza de cambio en las altas esferas. Me gustaba la idea de que se formaran líderes ajenos a las estructuras de los partidos y la gestación de movimientos que eventualmente pudieran lograr un cambio en el país.

Los requisitos eran altos, las barreras de entrada difíciles de superar. Los candidatos sin partido tendrían que presentar ante el INE 866 mil 593 firmas (válidas habría que agregar), equivalentes a 1.0 por ciento del padrón, además de cumplir con requisitos de dispersión regional. Recopilar ese número de firmas por todo el país sonaba a una tarea titánica que requeriría estrategia y logística.

Día con día, el INE presentaba el avance de las firmas que recababan los candidatos. Hubo quienes, sumidos en los datos, alertaban de cambios en los patrones de recolección de firmas. De un día a otro, algunos candidatos pasaban de recabar decenas o cientos de firmas diarias a capturar miles. Estos patrones sin duda levantaban dudas sobre la forma de conseguirlas. Se advirtió en repetidas ocasiones de la venta del padrón, del costo por cada firma, de duplicidad, pero el proceso siguió avanzando.

El viernes pasado el INE dio los resultados finales. Estos fueron los números: Armando Ríos Piter presentó un millón 765 mil 599 firmas, pero únicamente fueron válidas 242 mil 646, es decir, sólo 13.74 por ciento. La diferencia —un millón 522 mil 953— fueron inválidas, ya sea por inconsistencias o por trampas. Es importante la diferencia. Las inconsistencias incluyen firmas duplicadas, personas no encontradas, personas que estaban en el padrón pero no en la lista nominal. Las trampas incluyen, sin duda, la simulación y la entrega de documentos no válidos. En el caso de Armando Ríos las firmas simuladas rebasan las 811 mil. El Bronco consiguió dos millones 34 mil 403 firmas, de las cuales sólo 835 mil 511 fueron válidas, pero entre las inválidas tuvo 158 mil 532 simulaciones. Margarita Zavala, por el momento la única que rebasó el umbral para estar en la boleta, presentó un millón 578 mil 774, de las cuales tuvo 870 mil 168 firmas válidas, apenas cuatro mil por arriba de lo mínimo. Las firmas simuladas en el caso de Margarita Zavala fueron 432.

De acuerdo a varios reportes de los equipos de los aspirantes a las candidaturas independientes, las fallas en la aplicación del INE para la captura de las firmas fueron constantes y nunca subsanadas del todo. En el podcast Botepronto de ayer con Carlos Puig, Fernanda Caso, del equipo de Zavala, explica algunos de los problemas técnicos. Desde su perspectiva, el hecho de que la aplicación diera por válidas firmas capturadas a través de fotocopias —y no directamente de la credencial— motivó un mercado de copias de credenciales que se tradujo en un mercado de firmas. Las firmas recabadas a través de fotocopias por Armando Ríos Piter, Jaime Rodríguez y Margarita Zavala fueron 205 mil 721, 88 mil 183 y 212 mil 198 respectivamente. Hoy esas firmas no son válidas, pero la decisión final estará en manos del Tribunal porque aparentemente hay una inconsistencia entre lo que dice la ley y lo que señalan los lineamientos del INE.

En el mismo podcast, Fernanda explica la procedencia de las 432 firmas simuladas. Después de la información que dio el el viernes, han identificado quiénes, cómo y cuándo recabaron esas firmas. El Bronco y Armando Ríos tienen en conjunto 970 mil 501 firmas simuladas. Cualquier firma simulada representa un problema y una ruptura con la imagen de independencia y honestidad que pretendieron dar los aspirantes a las candidaturas sin partido.

Podría creer que algunas cuantas firmas quizá pudieran haber sido plantadas por alguien que le quisiera hacer una mala jugada a algún candidato, así mermando la confianza, pero cuando el número de simulaciones alcanza casi un millón, la lectura es otra. Es grave que haya habido un mercado de firmas simuladas, pero es mucho peor que los aspirantes a estas candidaturas hayan sido clientes frecuentes del mismo. Imposible pensar que no sabían o que hubo un complot en su contra. Al parecer, los candidatos que militaron años en partidos políticos y que ahora se presentan como independientes, aprendieron bien los malos hábitos. La trampa, por lo menos en el ámbito político, ha sido normalizada.

La historia de los candidatos independientes a nivel local es otra. Me suena más interesante la formación de estos líderes que compiten desde los inicios, forjando lo que quizá pueda convertirse en movimientos de cambio en un futuro cercano. El porcentaje de firmas válidas que éstos obtuvieron fue sustancialmente mayor que el de los aspirantes a la presidencia. Al parecer, el cambio empezará en la esfera local.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.