Una economía con virus
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Una economía con virus

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Una economía con virus

02/03/2020

Con los malos resultados económicos del año pasado uno pensaría que el gobierno habría de hacer una verdadera evaluación autocrítica a fin de que en el 2020 se corrigieran los errores y se iniciara con un planteamiento serio, responsable y sobre todo generador de confianza para impulsar la inversión y con ello la generación de empleos, pero no, el show de la rifa del avión y la reiteración del discurso polarizante y alejado de los verdaderos problemas como son la violencia e inseguridad y el estancamiento de la economía no han sido el punto central de la ocupación del gobierno y menos del titular del ejecutivo federal.

El Banco de México ha reducido la expectativa de crecimiento económico que al inicio del año había pronosticado, para situarla ahora en un rango de 0.5 -1.5, pero no solo eso, ha señalado también que la inflación ha comenzado a despegarse y si a ello le sumamos la información de que las pérdidas de PEMEX en 2019 fueron de 34 mil 923 millones de dólares, los riesgos se acentúan para la economía en general ya que habría que recordar que la empresa petrolera ha sido una de las prioridades presupuestales y discursivas del discurso presidencial que por lo visto ahora con estos resultados ha hecho mutis.

Con la caída en las expectativas de crecimiento económico es claro que los empleos decrecerán, la Organización Internacional del Trabajo estima que más de 170 mil mexicanos se sumarán al desempleo, se piensa que la tasa de desocupación en México de 3.4% pasará a 3.7% este año en comparación al pasado.

El mes de enero según informó el Instituto Mexicano del Seguro Social se crearon 68 mil 955 puestos de trabajo, que es la cifra más baja desde 2015 y lo que refleja el bajo ritmo de la actividad en la economía nacional.

Se puede decir que este año, con las expectativas de crecimiento en promedio de las calificadoras,los organismos internacionales y nacionales que podemos ubicar en un rango de 0.8 a 1.0 % en estas fechas, (muy pero muy lejos quedaron los dichos del presidente del mes de abril del año pasado cuando decía que se crecería a un 3% en 2020) es muy probable que el programa de becas “jóvenes construyendo el futuro”, que el año pasado llegó a 940 mil becas otorgadas, pues ni siquiera estos jóvenes becarios tendrán oportunidad de ingresar al mercado laboral y obvio dicha capacitación no tendrá los efectos buscados por el estancamiento económico en que nos encontramos y hasta donde se sabe de las reglas de operación no podrán repetir en la beca, lo cual, la decepción de haberse capacitado con beca y luego regresar al desempleo o ingresar a él no debe de ser nada aliciente para quien busca iniciar su vida laboral.

Según el informe “Finanzas públicas y Deuda pública a enero de 2020” de la Secretaría de Hacienda, la deuda neta del sector público es de 11 billones 89.6 mil millones con lo que por este monto a las actuales tasas de interés se estará pagando este año casi 800 mil millones e intereses al finalizar el año.

Ahora con los efectos del coronavirus, primero en el entorno internacional y ahora ya con los casos que han dado positivo en nuestro país la economía tendrá un golpe adicional, solo la semana pasada el índice de precios y cotizaciones en la Bolsa Mexicana de Valores cerró con un desplome de 7.76%, una caída no vista desde la crisis financiera del 2008. Nadie puede negar que con una economía colapsada, más la llegada del coronavirus el fantasma de la recesión ronda muy de cerca.

Ojalá que este nuevo escenario de crisis haga mella en los responsables de la conducción del país a efecto que otro elemento central que ha estado ausente y generador en buena medida del actual estado de cosas, antes de la llegada del COVID 19, como es la confianza regrese a paliar la difícil situación que aqueja a nuestro país, ya le quedó claro a todos (aunque por lo visto aún no al presidente), que el discurso polarizante y la rijiosidad no solo no le ayuda a mantener una estatura de jefe de estado sino que ahuyenta las inversiones y pone por los suelos la economía y con ello a las finanzas públicas sino que incluso sus programas sociales prioritarios están en riesgo y con ello mayores conflictos sociales.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.