Responsabilidad de Estado
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Responsabilidad de Estado

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Responsabilidad de Estado

17/03/2020

Un fantasma recorre el mundo: el del miedo al coronavirus. Asistimos a un momento difícil de la humanidad como esta generación no lo habíamos tenido a nivel global. El surgimiento de una pandemia con el COVID-19 nos está mostrado en múltiples planos la debilidad de nuestra realidad.

Lo primero es que al surgimiento de una pandemia nueva, el mundo como tal no está preparado para dar una respuesta global, estratégica y coordinada, lo que revela la crisis de las organizaciones globales como la ONU, o incluso regionales como la propia Unión Europea, ya que la gestión de esta crisis se está dando de manera individual y no globalizada. Estamos siendo testigos de cómo cada gobierno nacional está dando una respuesta según sus propios criterios, algunos sí actuando sus dirigentes como verdaderos hombres de Estado y con la fuerza del Estado justo dimensionado en su cabalidad el problema, y otros como el caso de México, en donde el mismo secretario de Salud está desaparecido y donde el Presidente con una gran irresponsabilidad institucional y política, no solo no se ocupa del tema sino que con una frivolidad descarada y tratando a todas luces de minimizar el tema, él mismo no cumple con las recomendaciones del protocolo sanitario como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la propia Secretaría de Salud han recomendado y dado a conocer para toda la población.

Establecer medidas preventivas, cordones de sanidad, cierre de vuelos internacionales, cierre de fronteras, inspecciones en las carreteras o establecer el estado de emergencia incluso usando el ejército para regresar a las personas de la calle a sus casas, hasta con la amenaza de sanciones de cárcel si no se cumple con dicha disposición oficial, como el caso de España, permanecer en cuarentena en sus domicilios, disposición de recursos financieros para la emergencias tanto para la infraestructura hospitalaria como para las pruebas necesarias, para confirmar si un persona está contaminada del virus, etcétera, etcétera, son algunas de las acciones que muchos gobiernos de países desarrollados o no, están ejerciendo, dando una respuesta de Estado con responsabilidad ante la pandemia, salvo en el nuestro, en donde el gobierno federal y particularmente el presidente una vez más brilla por su ausencia lamentablemente en su actuar, ya no digamos como jefe de Estado, sino ya de perdido de gobierno.

Los efectos de la pandemia ya los estamos viendo a nivel global, un desplome en la economía reflejada en el nerviosismo de las bolsas de valores, caída en los precios del petróleo e inestabilidad cambiaria, entre las más sobresalientes. México, como sabemos, viene de un año con estancamiento económico (recordemos que el PIB fue de -0.1 %), que aunado a esta nueva realidad internacional pronostica un año mucho más difícil con una ruta prácticamente a la recesión, con todas sus implicaciones: mayor caída en la inversión, desempleo, inflación, crisis de las finanzas públicas, incremento de la pobreza y desigualdad y problemas en las finanzas de las instituciones de seguridad social, entre otros. Recordemos que en 2009, cuando el tema de la influenza originada en México, se empalmó con las repercusiones de la crisis financiera global del 2008-2009 y la caída del PIB fue de - 6.0% .

En estas semanas que hemos sido testigos de la paralización económica en varios países se ha asomado también un cambio en el mundo laboral al resguardarse las personas en sus casas y algunos, que su trabajo por sus propias características se los permite desde ahí poder trabajar vía internet, lo que cual abre una ventana tanto para los trabajadores como para las empresas ya que la pandemia pasa a explorar nuevas opciones de trabajo para mucha gente con este esquema.

Otro elemento sin duda es la intensidad laboral de los científicos, tanto de los laboratorios públicos, privados o de universidades que arduamente buscan hoy en día la cura contra este nuevo virus, y que a querer o no desarrollará la ciencia, y sin duda abre nuevos horizontes de escenarios para la búsqueda de nuevos campos de investigación en este mundo con nuevos retos y problemáticas derivadas del propio desarrollo, esta responsabilidad con la que actúan los científicos deberá ser acompañada en el corto plazo con recursos presupuestales destinados a la investigación científica.

La manera como el presidente está actuando, es más propia de una lógica religiosa que de una responsabilidad política porque prácticamente lo que está haciendo al no actuar como jefe de Estado es “dejar en manos de Dios” los resultados del impacto que la epidemia tendrá sobre nuestro país y toda su población. Al actuar así, decía el sociólogo alemán, Max Weber, es estar bajo la “ética de las convicciones” y entonces el político se exonera asimismo de sus acciones y por lo tanto es un irresponsable.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.