El México de ayer
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El México de ayer

24/12/2018

Desde el día uno de diciembre en la ceremonia de toma de posesión el presidente de México fue muy claro en la añoranza de un México que hace muchos años ya no existe, sobre todo de un modelo de desarrollo económico que funcionó para bien de nuestro país desde 1940 hasta 1970 llamado desarrollo estabilizador o más comúnmente “el milagro mexicano"; (por cierto el Presidente dijo que el modelo fue desde 1930, falso, fue desde 1940).

No viene al caso de este artículo puntualizar todas de las cifras del periodo pero sí señalar que este crecimiento económico, estabilidad monetaria, sustitución de importaciones, crecimiento de exportaciones, desarrollo urbano, crecimiento de la clase media etc. que fueron los resultados del modelo, tuvo un contexto internacional, que fue la Segunda Guerra Mundial y la etapa de posguerra de la misma; pero también el modelo fue posible establecerlo por la estabilidad política de un partido hegemónico y un sistema político que se logró edificar en un mundo convulsionado por la “guerra fría", no ausente por cierto de movimientos por reivindicaciones como las que emprendieron los médicos, electricistas, ferrocarrileros, por mejoras salariales y del trabajo. El modelo fue exitoso también gracias a una política impositiva que permitió la acumulación de capital y la protección amplia de sus ganancias y al control sindical que el Estado mexicano ejerció.

El mundo bipolar y ese contexto que hizo posible que México pudiera emprender con éxito ese modelo no existe más, pero además ese modelo no sólo dejó saldos positivos, el crecimiento del gasto público y el déficit fiscal que se fue incubando durante años y la balanza de pagos deficitaria ya estaba desde el término del gobierno de Díaz Ordaz sin que nada se hiciera para corregir, así es que era solo cuestión de esperar si se mantenía el mismo nivel de gasto público sin reformas esenciales hasta la devaluación de agosto de 1976.

La crisis de la deuda de principios de los 80 y el rescate por parte de el Fondo Monetario Internacional (FMI) con sus imposiciones en materia de política económica y después en 1986 con el ingreso de nuestro país al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, (GATT ), fueron las dos primeras acciones estructurales de pérdida de soberanía en materia económica, con ello el mundo del “ milagro mexicano" había quedado en la historia, la añoranza que el Presidente hizo en su toma de posesión NO hace ninguna alusión a los errores del modelo ni a la falta de visión con el mundo cambiante, actualizándose a esa realidad sino a la necedad de continuidad de una inercia que trajo después el desastre en el que nos encontró el modelo neoliberal para sentar sus reales desde 1982 y de manera más clara desde fines de los 80’s.

El llamado "consenso de Washington" terminó acuñado en 1989 como dogma universal del nuevo modelo hegemónico:el neoliberalismo, en un mundo que cambiaba con el derrumbe del “muro de Berlín" y con ello de la utopía socialista llevaba también al mundo capitalista con todas sus consecuencias a nuevos países antes alejados del mundo capitalista hizo imprescindible acelerar la globalización y el arranque de esto fue el Tratado de Libre Comercio con Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica, y pues hoy también todo esté mundo ha cambiado con la crisis del 2008.

Por ello tenemos que ser muy quisquillosos con aquellos que solo añoran un mundo y un México que no existe más pero que no tienen la capacidad de puntualizar la propuesta en este mundo del siglo XXI no hacerlo es solo mantener casi románticamente una añoranza que en vez de ver hacia adelante con todos sus riegos que ello signifique es probable entonces una vez más un despertar de pesadilla como lo fue la devaluación y la crisis económica de 1976.

El presupuesto que se ejercerá el próximo año deja ya muy claro los límites que se tiene no solo de la inercia del mediocre crecimiento económico del 2% y no el 4 prometido por López Obrador sino también del contexto internacional de dificultades económicas y financieras amén de los caprichos de obras públicas del actual gobierno y el énfasis en el gasto social y de de la oferta de seguir abriendo “zonas especiales", entre otras medidas económicas.

Marx a mitad del siglo XIX decía que “La historia unas veces se presenta como tragedia y la otra como comedia" esperemos no sea el caso y la racionalidad y la historia económica guíen a los actuales dirigentes.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.