Cuidar la democracia
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Cuidar la democracia

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Cuidar la democracia

29/10/2018

Nuestro país logró avanzar en su proceso democrático de manera muy lenta pero sin pausas desde hace ya casi cuatro décadas con aquellas reformas político electorales de 1977 en una dinámica de liberación política hasta alcanzar conformar un sistema de partidos, reglas claras y puntuales para el acceso al poder, instituciones sólidas para la organización y calificación de los procesos electorales hasta llegar a la alternancia política en la Presidencia de la República con una sociedad civil ya avanzada, que la época del desarrollo tecnológico y particularmente de las redes sociales ha venido a vigorizar en los últimos tiempos ,todo ello sin duda ha mostrado una sociedad plural cada vez más participativa y más exigente ante el poder público, frente a los temas que más nos han aquejado en los últimos años como el bajo crecimiento económico, la desigualdad social, la pobreza, la inseguridad y violencia, así como la corrupción y la impunidad, que sin duda, son a la vez la explicación del triunfo de Andrés Manuel López Obrador por el hartazgo social frente al actual gobierno y su partido pero también con el recuerdo aún fresco de los 12 años de fracasos panistas en los temas.

Pero creo que quien habrá de encabezar el gobierno a partir de diciembre no debe de confundir las cosas y actuar como si se le hubiera dado un cheque en la blanco por parte de los electores y que hiciera con ello lo que se le pegara la gana, no eso no fue el mandato hasta donde puedo percibir el “trato” es 'te doy mi voto para que me des respuestas puntuales y rápidas para resolver los graves problemas que nos aquejan pero respetando escrupulosamente la Constitución y las normas escritas y no escritas que nos hemos dado para una mejor democracia'.

El hiperactivismo del presidente electo y a la vez la “aventada de toalla” que el actual aún presidente constitucional en funciones ha hecho del gobierno, es que tenemos una transición sui generis donde creo que quienes nos estamos viendo afectados somos los ciudadanos porque hay una especie de “pasmo” gubernamental que no resuelve ya problemas, o programas que están lentos o casi semi paralizados o simples trámites que ya están dándole largas la burocracia para que sea el próximo a gobierno el que los resuelva, en fin que el gobierno es aún MÁS deficiente amén de áreas que están ya sin titular por la amenaza de que se les reducirá su sueldo y prestaciones a esos funcionarios y estos han preferido adelantar su jubilación o su liquidación conforme a la ley, esto es lo que diariamente se observa y se padece ya en muchas áreas gubernamentales.

Pero lo más dramático es la susodicha “ consulta” para definir si el proyecto del actual aeropuerto continúa en Texcoco o se cancela y se busca otra opción en lo que hoy es un instalación milita, esto de que el “pueblo opine” en un ejercicio como el realizado este fin de semana es violatoria a todas luces de la Constitución en su artículo 35 y además revive el fuego de la polarización en la sociedad, como no se había visto desde los días de la campaña electoral, amén de los “invitados incómodos “ que hará sin duda no un día de fiesta por la llegada de alguien legal y legítimamente al poder sino que la presencia de autócratas en nuestro país llevará a la manifestación y al repudio a de no pocos sectores sociales y alimentará el temor de que algo pueda suceder en México, porque la democracia se puede ir perdiendo con pequeños actos de ruptura constitucional y de reglas democráticas aunque quienes las rompan hallan llegado por la vía de respetar las reglas democráticas como le hemos visto justo en estos tiempos en países tan distintos como Venezuela,el Perú de Fujimori o los Estados Unidos de Norteamérica, Turquía o la Rusia de Putin, etc.

Tener instituciones sólidas, reglas democráticas y un marco constitucional no son suficientes ni bastan para mantener la democracia es necesario y ahora más que nunca la participación de la sociedad porque una sociedad vigoriza es cimiento fundamental para cuidar la democracia que tenemos.

Es por todo esto y más que las formas de la buena política no deben de olvidarse pero sobre todo el respeto de la Constitución y la búsqueda de NO polarizar aún más la sociedad Mexicana y si ocuparse con eficiencia, tolerancia y respeto legal a resolver los problemas que aquejan a la sociedad y no realizar más ruido de pirotecnia política.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.