Preguntas al presidente
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Preguntas al presidente

11/11/2019
Actualización 11/11/2019 - 13:49

Señor presidente:

Se equivoca cuando no responde a cuestionamientos. Es un desperdicio porque es usted un tipo bien intencionado. No lo increpo, no lo reto, no lo critico, solo pido que responda lo que deja en el aire; si lo hiciera, sacaría más provecho político (en el mejor sentido del término) a sus conferencias mañaneras.

Pienso que la gente que lo critica debería sumarse a su gran cruzada nacional. Sus explicaciones abonarían a ello. Por ejemplo, hace usted poco hincapié en que la Ciudad de México, como las grandes urbes, tendrá tres aeropuertos; y en cambio se engancha con aquellos que insisten en Texcoco.

Merecemos más y mejores respuestas. Como rendición de cuentas y en tanto gran y constante comunicador. Algunos creen que las mañaneras son pérdida de tiempo y esas horas debería usted trabajar con alta ejecutividad, que también, hay que decirlo, muchos consideran no tiene.

No soy chairo ni fifí, no milito en partido alguno, no me opongo ni respaldo a ninguna causa; tengo amigos en todos los partidos, incluyendo el suyo. No quiero ni pretendo ningún cargo. Pago mis impuestos y soy buen ciudadano. Me duele mi país, mucho, presidente, igual que a usted. Perdóneme, pero desespera que no entre a profundidad a los temas. Veo lento su actuar, me parece poco efectivo y más comprometido con su ideología que con su responsabilidad. Es usted un líder sin igual y un gigante de la política, pero desperdicia esas cualidades en cuestiones menores. Parece que no afronta la realidad, no acepta sus errores y es poco introspectivo, al menos en público.

Hará unos 15 años estuve en una cena con Felipe González. Convocó el ingeniero Slim a varios juristas: ministros de la Corte, abogados postulantes y un par de, entonces, jóvenes académicos. Me impresionó la sencillez de pensamiento del dirigente español cuando dijo que “siendo jefe de Estado, no importaba tanto meter la pata, sino sacarla rápido, pues los errores del presidente calan directo en la población”. Ganaríamos si aceptara algunos errores y rectificara.

Déjeme preguntarle, por favor, presidente:

¿Usted no se equivoca? ¿Rectifica cuando lo hace? ¿Cree que tiene razón en todo lo que dice, hace y piensa? ¿Es importante que sepamos qué come? ¿No pierde mucho tiempo en traslados? ¿Es útil referirse a sus antecesores?

¿Cree en la fuerza del Estado? ¿Piensa que la primera tarea del Estado es la seguridad de sus habitantes? ¿No considera que los militares están molestos con el trato que reciben? ¿No ha escuchado que algunos de sus colaboradores son francamente ineptos? ¿Es prudente que un Jefe de Estado hable de adversarios?

¿Para qué señalar ideologías cuando se refiere a otros temas? ¿Por qué califica al periodo neoliberal como negativo si su secretario de Hacienda sigue las mismas medidas? ¿No piensa que sus posturas económicas son conservadoras?

¿No le parece una violación constitucional la burda reforma que prolonga el mandato del gobernador Bonilla en Baja California? ¿Interpondrá una acción de inconstitucionalidad?

¿Es mejor no evaluar a los docentes? ¿Por qué su hijo no asiste a una escuela pública? ¿Por qué es bueno cancelar las estancias infantiles?

¿Por qué responder preguntas diciendo que “ya no es como antes”? ¿No piensa –con respeto– que es obstinado? ¿Es verdad que no escucha a sus colaboradores? ¿Considera correcto que un presidente se detenga en la persona y el medio que lo cuestiona en lugar de responder? ¿Cree en el derecho y el debido proceso antes que en su visión de justicia? ¿Puede haber justicia sin procedimientos legales? ¿Es justo imputar un delito a alguien en la mañanera?

¿Estamos para abrazos y no balazos? ¿No fue fracaso la capitulación de Culiacán? ¿Sabe usted qué es un golpe de Estado? ¿No es grave que especule sobre uno en México?

¿Cree en la globalización? ¿No es irresponsable faltar a las cumbres de Estado?

¿Piensa que las calificadoras internacionales no son profesionales? ¿No valen sus calificaciones? ¿Puede explicar por qué el New York Times es un mal periódico?

¿Es importante que usted esté feliz y que lo aprueben sus seguidores mientras aumentan los homicidios, la inseguridad nos devora y la economía se ralentiza? ¿Podría explicarnos por qué? No lo estoy criticando, pero no lo entiendo.

¿No sería positiva la ayuda de EU en la lucha contra el narco? ¿Vamos ganando a la delincuencia organizada? ¿De verdad vamos requetebién?

¿Cree usted que soy un mal ciudadano, un fifí, uno de los de antes, un adversario o un conservador por hacerle estas preguntas? ¿Podría contestar alguna sin ironizar, calificar o desviarse? ¿Puede? ¿Quiere?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.