Andrés Manuel López Obrador despierta pasiones. Seguidores absortos que en ciega obediencia querrían tenerlo por siempre, y contrarios hartos de su hacer que lo quieren fuera de la presidencia. En esta última vertiente se inscribe el Frente Nacional Ciudadano Anti-AMLO.
El presidente es un hombre de confrontación. En ella es donde mejor se mueve. Sus contrarios lo alimentan, lo motivan y lo provocan. Dan cuerda al discurso abrazador con el que mete en el mismo saco a los políticos pasados, partidos de oposición, medios, empresarios y a todos los que piensen distinto a la 4T.
Me parece que FRENA tiene un postulado equivocado. Puede acertar cuando señala y denuncia acciones del presidente que efectivamente son contrarias a la democracia, la libertad y la justicia, pero de ahí a lo que señalan (incluso en su página de internet) hay un abismo: "la yugular es su presencia como mandatario nacional. La meta del movimiento es que dimita".
Es contradictorio señalarlo como enemigo de la democracia y el Estado de derecho y pedir que actúe en contra de su mandato representativo, máxima expresión de las dinámicas democráticas. Deberían empezar por cumplir las reglas y aceptar sus consecuencias.
En su plan estratégico buscan la dimisión presidencial antes de noviembre 30 de 2020, usando herramientas jurídicas, mediáticas y sobre todo de presión social. No lo conseguirán, enardecen el ambiente, alimentan las huestes del presidente e incluso desgastan a sus propios miembros con acciones ineficaces, como las manifestaciones en automóvil.
Si tuvieran éxito en la primera etapa, pretenden preparar a un candidato para las nuevas elecciones, arropado por todos los partidos de oposición como deseo único del pueblo de México. Caen en el mismo error del tabasqueño: se creen dueños e intérpretes en exclusiva de la voluntad del pueblo.
La etapa tres de su plan es la reconstrucción nacional a partir de un conglomerado de ciudadanos organizados como órgano supremo de vigilancia, conducción del destino para un México Nuevo. ¿Le suena? Es una antítesis directa del entonces candidato López Obrador. Desinstitucionalización de las instituciones.
El perfil de su candidato, obtenido de encuestas, se caracteriza por amor y lealtad a México, sin conflictos de interés, visión de estadista que gobierne para todos, con decisiones acertadas y asertivas, visión global y exposición internacional, ético, orientado a resultados, no a la grilla o la demagogia, con salud física y mental comprobadas y liderazgo positivo.
Es verdad que el presidente no ha tenido un buen desempeño, ha faltado a sus promesas y no es un gobernante eficaz. Quien no esté de acuerdo con él debe manifestarlo en las urnas más que en las calles.
FRENA se dice un movimiento totalmente ciudadano y pacífico sin políticos, partidos, ni organizaciones extranjeras; creado por 67 ciudadanos que se van presentando poco a poco (Gilberto Lozano, Pedro Ferriz, Rafael Loret de Mola, Juan Bosco Abascal…); niegan tener patrocinios, se mueven con redes y talento voluntario; operan con un foro de propuestas de acción (según la estrategia del libro de Gene Sharp, De la dictadura a la democracia).
No pretenden convertirse en partido ni en asociación civil, y dicen no tener líderes y ejercer directamente la soberanía reconocida en el artículo 39 constitucional, para rescatar a México de las manos del comunismo.
Es incluyente, aceptan a todo mexicano con independencia de su condición social, raza, orientación sexual y religión que vea la solución para México en la dimisión de, le llaman, el "Dictador Bolivariano Andrés López". Si aceptan desde una visión liberal y respetuosa a todo mexicano, caen en la contradicción de llamar así al presidente.
De hecho es sectario su apotegma: "Mexicanos que apuestan a las elecciones en 2021 para tener diputados de contrapeso, o buscar la revocación de mandato en 2022, o den por sentado el AMLO-sexenio no caben aquí". No es una cuestión ideológica sino de cauce institucional. Su método de acción es similar a lo que combaten.
Trabajan con estructura piramidal a través de grupos de 10 personas en WhatsApp, con el único cometido comunicacional y de acción de FRENA. Incluso recomiendan ver su página y convocatoria para evitar infiltrados.
Dejarán de existir cuando tiren al dictador, según sus propios documentos, lo que, repiten, debe ser antes del 30 de noviembre (si faltare el presidente después del segundo año de gobierno no se convoca a elecciones, sino que el Congreso designa a quien deba sustituirlo).
Su objetivo parece lejano y polarizante. Dicen luchar por la democracia, pero lo hacen con métodos antidemocráticos. Para detener una locomotora no hay que pararse frente a las vías, sino subirse a sus controles y activar los botones y palancas necesarios. Lo que parece una lucha ciudadana puede convertirse en un movimiento ilegal que les regrese en hipérbole el fortalecimiento de su adversario.