Empezando con la izquierda
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Empezando con la izquierda

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Empezando con la izquierda

07/01/2019

Es costumbre popular aludir al comienzo de alguna actividad, como buen augurio, señalando al pie derecho. Las distintas corrientes de la geometría política aluden al uso del lado izquierdo como símbolo distintivo de su propia ideología; así, por ejemplo, levantan el puño izquierdo en señal de lucha o protestan algún cargo levantando la mano izquierda para distinguirse del resto de quienes lo hicieron. Pero también se alude a la expresión “empezar con el pie izquierdo” cuando el inicio de algo no arrancó bien. Elija pues el uso de la expresión para el inicio del nuevo gobierno en este 2019, pues los mismos hechos son duramente criticados por algunos y a la vez alabados y defendidos por los seguidores del presidente López Obrador. El problema, considero, está en la polarización de quienes piensan diferente y no en la diferencia misma. Si cancelamos el diálogo y la libre confrontación de ideas, erosionaremos más nuestra desgastada e imperfecta democracia.

Son notables los extremos, como ocurre con la libertad de prensa y expresión: Mientras que la organización internacional Artículo 19 pidió al Presidente no descalificar ni estigmatizar críticas de la prensa a su gobierno, leemos algunos tuits francamente alarmantes, como el de @FedericoArreola (Señores de Reforma: el punto no es la mentira, sino el golpe bajo tan pinche contra Andrés Manuel), confrontado por @aguilarcamin (Absolutamente no. La verdad es la verdad. La mentira es la mentira. Los hechos son los hechos. Renunciar a esto es renunciar a todo espíritu de objetividad en el periodismo, en el pensamiento y en la vida pública); a propósito de los dichos de AMLO contra el periódico Reforma (porque difunde información falsa y equivocada) por su reportaje sobre el crecimiento de 65 por ciento de las ejecuciones durante el nuevo gobierno.

Un tema tan grave acabó en una confrontación entre el Presidente y un diario por cifras, y arreció la desavenencia entre quienes piensan una cosa y la otra. Lo que es un hecho es que en la defensa de una postura se arremete contra el derecho a disentir y publicar, lo que es grave y delicado.

También hay desencuentros en el caso de Venezuela. La posición de México de no suscribir la declaración del “Grupo de Lima” (integrado por 13 países latinoamericanos, con excepción, claro, de Venezuela, Bolivia y Ecuador) que desconoce la legitimidad del nuevo periodo presidencial del dictador, recurre a la añeja máxima de Juárez de la no intervención, pero los principios constitucionales que rigen las relaciones internacionales de México obligan al respeto de los derechos humanos, los que desde luego son vulnerados sistemáticamente en Venezuela. ¿Recuerdan las quejas de López Obrador contra el sistema electoral mexicano cuando no ganaba las elecciones? ¿Se imagina si tan solo se hubiera dado algún parecido con los miles de abusos electorales en Venezuela? Parece que no mide con la misma vara. Resaltan las felicitaciones de Evo Morales al gobierno mexicano por no haber suscrito la declaración. Saque sus conclusiones.

Ocurre lo mismo con el aeropuerto. Los números publicados en redes sociales por José Antonio Meade sobre el costo de cancelar el ya viejo nuevo aeropuerto de México fue confrontado de manera vulgar y simplona por el secretario Jiménez Espriú (las cuentas alegres de un hombre triste), pero nunca con datos. Ello suscitó también una cascada de adhesiones y descalificaciones para ambas posturas, pero no una explicación técnica del gobierno. Tampoco para el Tren Maya. Dichos, discursos y adhesiones, no pruebas, rendición de cuentas ni transparencia. Para algunos estamos frente al nuevo “error de diciembre” combinado con “Fobaproa”, para otros en la lucha social que acciona contra el neoliberalismo.

La tragedia en la que perdieron la vida Rafael Moreno Valle y la gobernadora Martha Erika Alonso generó también posturas encontradas por la ausencia del Presidente de la República en el acto póstumo. Vacío de gobierno y sospechas que acompañarán siempre a López Obrador, como Colosio a Salinas, fue justificado en el absurdo de seguidores de Morena que aludieron a que si iba el presidente, lo hubieran abucheado. Aplausómetro antes que la representación nacional.

Mientras crecen las críticas y la preocupación por el desabasto de gasolina, los cambios fiscales y la Guardia Nacional, nuestro tan juarista Presidente alude al cumplimiento de los 10 Mandamientos a pesar de las críticas. No se entiende si eso es derecha o izquierda ni con cuál pie está comenzando el año.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.