El regocijo de la ignorancia
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El regocijo de la ignorancia

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El regocijo de la ignorancia

22/06/2020
Actualización 22/06/2020 - 14:53

El escándalo de Conapred retrató de nuevo al presidente. Pagado de sí mismo, al grado de menospreciar la eficacia de una institución y los derechos que tutela por el reduccionismo de su ignorancia (“me acabo de enterar que existe el, ¿cómo se llama?, Conapred”); y la muestra de autocracia familiar que comenzó con la opinión de su esposa y culminó con la renuncia de Mónica Maccise al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

El presidente dijo que el Conapred no sirve porque hay mucha discriminación en México. Con ese criterio habría que quitarlo a él porque hay poco Estado, a la FGR por la impunidad de la delincuencia organizada o a la Secretaría de Economía por la pobreza.

La historia parece chusca pero encierra preocupación y gravedad. La institución programó el foro virtual '¿Racismo o clasismo en México?' en el que participaría el controvertido influencer Chumel Torres, quien tiene millones de seguidores en redes, por lo que invitarlo a estos foros es acertado, hace más fresco el evento y permea los objetivos institucionales en público joven, en lugar de los viejos formatos anquilosados de siempre.

La señora Beatriz Gutiérrez Müller (de López Obrador) no estuvo de acuerdo con el foro y de inmediato se canceló. Lo que se dice es que Chumel Torres puso el apodo de “Chocoflan” al hijo de la pareja presidencial. La Doctora en Literatura escribió en Twitter: “¿A este personaje invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo? Sigo esperando una disculpa pública de este individuo sobre los ataques a mi hijo menor de edad. @CONAPRED #ConLosNiñosNo”.

Desde luego que no hay que meterse con los menores, pero el asunto les regresó en hipérbole: fueron miles de tuits los que se burlaban de la situación del menor, al tenor de falsas disculpas por llamar por su apodo al apodado y ofreciendo no volver a llamar al apodado con el mismo apodo. El tema tiene otro trasfondo, pues es nada menos que su padre, el presidente de la República, quien ha señalado y se burla en múltiples ocasiones de personas a quien él mismo apoda.

El asunto se hizo viral, desató el fuego cruzado en redes y terminó con otro viral #TodosSomosChumel y la crítica al gobierno autoritario por limitar la libertad de expresión. El ganón fue Chumel –aunque le cancelaron un programa en HBO–: se disculpó con la señora por meterse con el menor; pidió en diversos tuits que lo invitaran y lo desinvitaran a hospitales para que el presidente se diera cuenta que existen y escribió que irá al Tren Maya, para que lo cancelen.

El presidente arremetió, de nuevo, contra los órganos autónomos, diciendo que un día va a mostrar todos los que hay. Es grave que no los conozca y que la secretaria de Gobernación no le haya dado las credenciales de Maccise (muy superiores que el promedio del mediocre gobierno).

O desconoce la Administracion Pública o miente. Puede revisar el Diario Oficial de la Federación para enterarse de las entidades paraestatales y leer la Constitución para conocer la necesidad de los órganos autónomos. Su reducida visión le hace ver cuánto cuestan y no para qué sirven. Quiere ahorrar y repartir ese dinero, así como hizo con la supresión de las guarderías públicas. Asusta. De entrada debe saber que el Poder Ejecutivo tiene 20 dependencias y 299 entidades. Apuesto a que no sabe ni los nombres de las mismas.

Volvió a agarrar vuelo contra la transparencia. No puede con ella y de nuevo ignora o miente: dijo que la primera resolución del órgano de transparencia fue para reservar la información sobre condonaciones de impuestos. Falso: la primera resolución (000001/03) del entonces IFAI fue sobre Caminos y Puentes Federales. Que cuente mejor sus negativas a proporcionar información. Un dato: el INAI conoce sobre las obligaciones de transparencia (derecho ciudadano a saber) de 850 sujetos obligados ¿No es imprescindible, presidente?

Dijo que le parece honesto que renuncie quien no esté de acuerdo con la 4T. El presidente condiciona la titularidad de la autonomía técnica a la ideologización de sus creencias. El Estado se pierde de una gran funcionaria; la ignorancia del presidente omite que la creación orgánica responde a la especialidad en las dinámicas del Estado. Han pasado siglos desde la división de poderes de Montesquieu, que por cierto, nació con la principal función de limitar y controlar al poder.

Su reduccionismo es simplista. ¿Cómo atajaría su gobierno la violación del Estado mexicano a la normativa interamericana contra la progresividad de los derechos (eso puede leerlo en el artículo 1 de la Constitución) si desapareciera el Conapred?

Chumel remató con un tuit sarcástico: “¿Cómo preveniremos y erradicaremos la discriminación en México? Ya sé. Desmantelemos la institución responsable de prevenir y erradicar la discriminación en México.” El presidente, mientras tanto, se regocija con soberbia en su ignorancia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.