Refinación del petróleo crudo II
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Refinación del petróleo crudo II

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Refinación del petróleo crudo II

11/06/2019

Dos cosas se deben hacer ahora en México para no seguir dependiendo del extranjero en materia petrolífera: 1) Mejorar la estructura operativa para aumentar la cantidad de petróleo que se extrae y se refina, la cual deberá cubrir el 100% de nuestras necesidades, y 2) Capacitar al personal técnico en la operación eficiente y el mantenimiento preventivo y correctivo de las refinerías.

La capacidad instalada de refinación en México es insuficiente para satisfacer la necesidad de combustible, por ello estamos en la cola de los países con menos estructura para refinar la gasolina que consume. El 53% del petróleo requerido en el país se refina en el extranjero. Ahora y en el futuro inmediato, doce años, México deberá instalar al menos cuatro nuevas refinerías de petróleo.

En más de 18 años, no se construyó ninguna refinería. En los gobiernos de Fox, Calderón y Peña debieron haberse instalado dos refinerías en cada sexenio y aun así serían insuficientes.

Es desalentador decirlo, en México sus últimos cuatro presidentes no quisieron comprender que el sector de la energía en México estaba abandonado y que estamos muy lejos de lograr que la producción de petróleo y su refinación puedan operar con la misma eficiencia como lo hacen en Estados Unidos.

En Pemex no se ha tenido la dirección, la capacidad y la honestidad de enfocarse a su negocio: el petróleo. Por el contrario, se invirtieron recursos preciosos para cometer errores conscientes en “inversiones” corrompidas y en operaciones innecesarias.

Los políticos en México no han tenido la honradez ni la capacidad de entender el problema energético y estratégico del país. No han sido capaces de crear el entorno que nos hubiera permitido enfocarnos en lo que cada vez es más urgente: atender con eficiencia y honestidad: las actividades vitales relacionadas con la generación y refinación del petróleo crudo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.