La energía es la capacidad (no idoneidad) de realizar un trabajo. La energía se utiliza de diversas formas: calor (térmica), luz (radiante), movimiento (cinética), eléctrica, química, hidráulica, eólica, nuclear y gravitacional.
Usamos la energía para todo. Escribir, caminar, comer, transportarse, amar, evitar morir…
Existen dos tipos de energía: energía renovable (que se puede reponer con cierta facilidad) y energía no-renovable (que no se puede reponer fácilmente).
Fuentes principales de energía renovable: Energía del sol, Energía geotérmica (del calor dentro de la tierra). Energía eólica, Biomasa de plantas e hidroelectricidad (de agua que fluye).
Energía no renovable: productos derivados del petróleo, líquidos de gas de hidrocarburo, gas natural, carbón y energía nuclear.
El petróleo crudo (sin refinar), el gas natural y el carbón se conocen como combustibles fósiles porque se formaron durante millones de años por la acción del calor dentro de la tierra y la presión de la roca sobre los restos o fósiles de plantas, madera y animales muertos, tanto microscópicos como diatomeas (algo unicelular que vive en el mar, en el agua dulce o en la tierra húmeda).
La mayoría de los productos que consumimos están hechos de líquidos derivados del petróleo crudo. También se producen a partir del gas natural y del carbón.
La energía nuclear se genera a partir del metal uranio, elemento químico radioactivo abundante en la corteza terrestre, fácilmente inflamable, muy tóxico y se puede fisionar -producir una fusión nuclear, rotura o escisión-, con liberación de energía para generar calor y electricidad.
La biomasa de plantas que incluye madera y materia orgánica originada en un proceso biológico espontáneo o provocado y utilizado como fuente de energía. Es la fuente de energía renovable más grande.