Más dolor que vida I
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Más dolor que vida I

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Más dolor que vida I

15/03/2019

“¿Deben los médicos emplear medidas extraordinarias para prolongar la existencia de un anciano desahuciado?” Esta pregunta encabezó un artículo publicado en la revista Selecciones de abril de 1961.

“Un famoso médico y profesor me entregó (al autor del artículo, Lois Mattox Miller), un paquete de cartas que, según dijo, se referían al “problema más difícil que debe resolver un facultativo: si debe o no prolongar la vida (y los padecimientos) de un anciano cuando la muerte es inevitable”.

Las cartas provenían de médicos y enfermeras, y de hijos de ancianos moribundos cuyos últimos días habían sido prolongados despiadadamente por los “milagros” de la medicina moderna. Todos hacían las mismas preguntas: “¿Se justifica tomar medidas heroicas o extraordinarias sólo para mantener una chispa de vida en un anciano moribundo cuyos días están indudablemente contados? ¿Cuánto tiempo está obligado el médico a sostener esta lucha cuando no hay esperanza de mejoría y la muerte es inevitable?”

“¿Qué decir de la angustia espiritual y de las dificultades pecuniarias que tal proceder impone a la familia o los amigos del enfermo, aparentemente sin un motivo que lo justifique? ¿Prolonga realmente el médico la vida, o sólo la agonía?”

Cuando terminé de leer las cartas, el médico me dijo: “Esta gente no apoya la eutanasia o el matar por piedad. La eutanasia, que quiere decir literalmente -buena muerte- consiste en hacer cesar a propósito la vida y está prohibida por la ética médica, la religión y la ley. Aquí se trata de lo opuesto, o sea la -distanasia- que significa muerte difícil, dolorosa y falta de dignidad. En realidad, es el aplazamiento deliberado de un fin misericordioso durante días, semanas y a veces años, aunque todos saben que el tiempo que se gana sólo puede proporcionar al enfermo mayores sufrimientos”.

Luego el médico citó varios casos, trágicamente semejantes: “Un anciano con cirrosis del hígado entra en coma hepático y evidentemente está agonizando. Los médicos logran salvarlo en esa ocasión, pero sólo le espera una hemorragia mortal u otro coma del cual ya no podrán arrancarlo”. (Continuará).

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.