Cuando mueren niños
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Cuando mueren niños

COMPARTIR

···
menu-trigger

Cuando mueren niños

11/02/2020

México y sus gobernantes deberán ser juzgados por la forma irresponsable de cuidar a sus miembros más valiosos y vulnerables: sus niños enfermos de cáncer, quienes carecieron por varias semanas de la existencia vital de medicamentos fundamentales para sus tratamientos de cáncer y leucemia.

En las últimas semanas no pasó un día en el cual no nos enterásemos con dolor de algo muy angustiante, que no parecía preocupar al gobierno: la constante y reiterada falta de medicamentos vitales para el tratamiento urgente de los niños graves de familias humildes, enfermos de cáncer, leucemia, etc.

Un fracaso lastimoso con el que México castiga a sus niños enfermos de cáncer, sin la debida disposición de los medicamentos básicos para el tratamiento de sus graves enfermedades.

La aparente ignorancia de las necesidades vitales de esos niños, cuyos padres se vieron obligados varias veces a manifestarse cerrando grandes avenidas importantes varias horas e invadiendo tres veces el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, obliga a preguntar: “¿Quiénes son los funcionarios que descuidaron el tratamiento de esos niños? ¿Somos un país que abandona sin ninguna lágrima y con negligencia a los pequeños que son el futuro del país?

En México se generan ciclos de pobreza que condena a millones de niños de familias pobres a una vida que les impide gozar del derecho a su salud y la injusticia de no ayudarlos a aliviarse de sus graves males por decisiones burocráticas improvisadas, sin pensar ni anticipar su mortal efecto. “Las empresas farmacéuticas son abusivas y ya no les compraremos ningún medicamento”. Palabras del presidente de la República, López Obrador.

Niños a los que desde ahora se niega su derecho a la vida condenándolos a no vivir sanos y a morir impidiéndoles alcanzar su potencial como seres humanos.

¡Pongan la salud y la vida de nuestros niños enfermos en primer lugar!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.