¿Rumbo a una nueva Constitución?
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

¿Rumbo a una nueva Constitución?

COMPARTIR

···

¿Rumbo a una nueva Constitución?

02/10/2019
Actualización 02/10/2019 - 12:13

En un documento de 124 páginas, el Movimiento Nacional por la Esperanza, encabezado por René Bejarano, sostiene que el cambio de régimen prometido por el presidente Andrés Manuel López Obrador sólo se podrá lograr si ese partido, junto con fuerzas progresistas, convocan a un Constituyente para sustituir la Carta Magna aprobada en 1917.

Los trabajos para lograr tal objetivo, dice el documento que lleva por título 'Por venir: El buen vivir', comienzan justo este mes, octubre, fecha en que quieren iniciar la estrategia para ganar la mayoría de los puestos en disputa en 2020 y 2021.

El Movimiento Nacional por la Esperanza, que en el documento presume que este año pasará de 700 mil a un millón de afiliados, recuerda a sus militantes que en 2021 estarán en juego, además de 15 gubernaturas y la Cámara de Diputados federal, miles de puestos, pues todas las entidades de la República tendrán comicios concurrentes.

Para Bejarano, que usa la primera voz en singular en el plan, lo primero que se tiene que hacer para que la idea de tener una nueva Constitución política gane terreno, es que al interior de Morena se cuente con “un guion de su posible contenido” y convencer a la población de que hace falta que el “cambio de mentalidad” que pretende imponer el nuevo gobierno “se exprese en la ley”. Se llamaría, si el proyecto del líder morenista camina, “la Constitución del Buen Vivir”.

Al Buen Vivir se le define en esos papeles como “un referente conceptual de enorme trascendencia, no sólo para encontrar sintonía con los planteamientos de las comunidades y los pueblos indígenas, sino también para reconfigurar la relación humana con un entorno ambiental golpeado profundamente por el capitalismo neoliberal”.

El documento es claro en que, para la izquierda, la conquista del poder está lejos de haber concluido.

“Ganamos una parte del poder público, vía las elecciones, pero la visión más amplia del poder aún está en litigio. El poder económico, la administración de justicia y el poder de los medios de comunicación, siguen en disputa; la élite neoliberal pretende seguir ejerciendo el control sobre esos poderes, por lo que se vuelve indispensable que desde los sectores progresistas y democráticos nos empeñemos en conquistarlos”.

La nueva Constitución se justifica para dejar de “estar acotados por los poderes fácticos”, entre los que el documento incluye al actual Poder Judicial que “ha impedido que se avance a fondo en la transformación del país, desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación hasta los Jueces son un poder funcional al antiguo régimen”.

Agrega que “un proyecto de esa naturaleza no se construye en la víspera de las elecciones de 2021, se consolida en esa elección federal y se abren las condiciones para materializarse en las elecciones de 2024, sin intenciones reeleccionistas pero sí de continuidad, que permitan que los efectos de la cuarta transformación tengan largo aliento en la vida pública de México. Después de 2021 se tiene que pasar a una etapa superior de crear un nuevo congreso constituyente…”.

Finalmente, advierte que se “busca descarrilar a la 4T”: “los golpes blandos (…) están en curso en México. Este modelo que sirve para descarrilar gobiernos ya se está aplicando en México. Claro, es prematuro. Nuestros adversarios no tienen la autoridad moral, no han logrado construir un liderazgo alterno nacional, no tienen la organicidad y además todavía no se cohesionaron todos los actores en nuestra contra, pero ya están trabajando y están sellando, por ejemplo, los sabotajes legales con multiplicidad de amparos para suspender las obras en Santa Lucía. Como esos va haber muchos más también”.

No es la primera vez que René Bejarano impulsa la idea de aprobar una nueva Constitución, pero en el marco del relevo de liderazgo en Morena, esta iniciativa estará en la agenda de no pocos de sus activos militantes, entre los que está, por supuesto, la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Dolores Padierna, y compañera de batallas del líder de MNE.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.