No te preocupes, Rosario
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No te preocupes, Rosario

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No te preocupes, Rosario

20/09/2018

No te preocupes, Rosario, qué más da lo que diga la gente, y aunque el gobierno se acaba –es cierto–, contigo está el que en la silla del águila toma asiento.

No te preocupes, Rosario, que vives en México, donde un puñado de abogados pueden más que la justicia y que mil valientes, ¿o cómo decía la canción de protesta?

No te preocupes, Rosario, que ni los fantasmas del pasado te mortifiquen, pues la izquierda, esa que de antaño militante fuiste, hoy más no existe.

No te preocupes, Rosario, que seguro actuarios hay hoy por cientos, produciendo montañas de papeles para sepultar entregables impresentables… por cenicientos.

No te preocupes, Rosario, que titular de secretaría de Estado es un honor a la baja hace tanto tiempo, así que llevarla a un nuevo mínimo, tampoco nadie podrá decir que es tu portento.

No te preocupes, Rosario, que la estafa pasó hace tanto que qué más da lo que hoy digan en las redes sociales las audiencias, nunca debemos olvidar que estás en el gobierno sin procurador, sin fiscal anticorrupción y con casa blanca y Malinalco como símbolo de decencia.

No te preocupes, Rosario, que no luce ominoso el futuro con la alternancia, has dicho y repites que no viste nada, no supiste nada, no tomaste nada, qué puede ser más cómodo que la ignorancia.

No te preocupes, Rosario, que se preocupen aquellos mortales a quienes si en el trabajo no les salen las cuentas, sus jefes les cobran el faltante, pero no esos que habiendo perdido cinco mil millones de pesos del erario, ello a su jefe no le quita el sueño ni modifica de su fin de semana el horario.

No te preocupes, Rosario, todo es pura mala suerte, porque –es cierto– en la estafa tu dependencia no fue la única, pero como tu nombre vende –dices– quién se acuerda de voltear a los otros de la jugada maestra: al Pemex de Lozoya, a Fovissste de Reyes Baeza, a Banobras de Del Mazo y a la SEP de Chuayffet. Fue la de malas, Rosario, que tu nombre pegara.

No te preocupes, Rosario, si hay gente que se sorprende de que 700 millones de pesos en efectivo terminaran en domicilios fantasma, tú de eso no tienes la culpa, esa gente se llama normal, los otros, los que no se sorprenden con tamañas operaciones, esos ya se van.

No te preocupes, Rosario, que nada hace pensar que López Obrador quiera revancha, así que cualquiera podría decir que después del 1 de diciembre podrás vivir tranquila y sin mancha.

No te preocupes, Rosario, que el sistema no parece interesado en descubrir qué fue de los dineros de la estafa maestra y a dónde fueron a parar los 700 millones en efectivo. Más se le ha perdido al sistema y nadie lloró, así que para qué tanto problema, diría Juanga.

No te preocupes, Rosario, que salvo que en los cartones de los diarios y en las redes sociales tu defensa se volvió un mal chiste, la historia dirá que en tus secretarías hubo escándalos, que era bien raro cómo siempre se repetían millonarios extravíos, pero que de eso tu ni enterada, que toda tu experiencia y oficio, no te salvaron de quedar como una funcionaria de la que lo único claro es que el público no vio que luchara por cuidar el presupuesto en su beneficio.

No te preocupes, Rosario, que tu carrera quede marcada por estafa maestra y 700 millones no es seguro, pues en esto de los gobiernos en México, siempre habrá alguien que surja con un nuevo escándalo, pronto, y quizá hasta más grande, eso seguro.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.