Nahle, cuida al presidente; anda, de cuates
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Nahle, cuida al presidente; anda, de cuates

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Nahle, cuida al presidente; anda, de cuates

19/03/2019
Actualización 19/03/2019 - 10:23

Vista con otra óptica, la cancelación de la reunión México-Alemania sobre políticas energéticas, que se iba a llevar a cabo hoy martes, es una buena noticia.

Porque como están las cosas, lo importante es que la imagen de Petróleos Mexicanos en el exterior no se deteriore. A Pemex y a la política energética les urge enviar al mundo mensajes que disipen las dudas sobre la viabilidad financiera de la empresa y de lo que el gobierno de López Obrador quiere hacer con ella y con la CFE. Y una reunión de Rocío Nahle, o su equipo, con funcionarios alemanes podría ser un riesgo enorme. Qué tal si lograran justo lo opuesto: sembrar más dudas.

En este caso, entonces, más vale que critiquen al gobierno por lo que no dijo en ese foro, antes que por lo que dijo. Gracias Rocío, por tu prudencia.

Pero como ya se sabe que la tranquilidad, como la felicidad, son un bien de naturaleza efímera, ayer surgieron nuevos motivos de preocupación. Y Nahle parece que en esta ocasión no quiso cuidar ya no digamos a México, qué va, ni siquiera a su jefe, que no es otro que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Rocío Nahle, secretaria de Energía, hizo que ayer su jefe asumiera un compromiso público de algo que, salvo ella, quién sabe quién más se crea: que una refinería se puede hacer en tres años y que costará 8 mil millones de dólares y ni un centavo más.

Tanto le confía AMLO a Nahle, que en su conferencia de ayer en la mañana, el presidente recordó que por casos de corrupción ligados a grandes obras (Odebrecht) han caído presidentes en América Latina, y que por eso en el caso de la refinería “es muy importante cuidar qué tipo de empresa va a realizar la obra, porque si nos equivocamos en eso se perjudica a la nación, en primer lugar; pero también se perjudica nuestro proyecto (…). Imagínense si no cuidamos qué empresas van a construir la refinería de Dos Bocas y en vez de que nos cueste ocho mil millones de dólares pasa como otras obras que, ya no voy a mencionar, costaron el doble o el triple, pero no sólo eso, que en vez de estar en tres años no se termine en el sexenio”.

Así que sólo resta saber cuál es la elegida de las cuatro empresas invitadas a hacer el milagro de encabezar un proyecto que en tres años justitos, y ni un centavo más de 8 mil millones de dólares, haga en Dos Bocas, Tabasco, una refinería de pe a pa.

Digo milagro porque circulan versiones de que incluso dentro del gobierno hay quien ya advirtió que ni esos tiempos ni ese monto son posibles, pero que Nahle no le quiso comentar ese pequeño detalle a su jefe, pasándole la papa caliente a Octavio Romero, director de la petrolera.

Además, esos tres años comenzarían en 2020, cuando se pueda hacer uso de presupuesto para ello. Y a lo mejor ahí está oculto el patriotismo de Nahle, que hoy estaría ganando tiempo para, llegado el plazo fatal, quitarle la venda de los ojos a Andrés Manuel y desengañarlo.

Qué bueno contar con Nahle, que seguro en su momento le dirá a AMLO que lo de Dos Bocas no va porque costaría (mucho) más y tomaría (mucho) más tiempo. Corrección que sería una gran noticia de Pemex para el mundo. Gracias Rocío, qué lista, qué haríamos sin ti y tu forma de cuidar a tu jefe. Qué suerte que seas secretaria de Energía.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.