Los niños qué
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Los niños qué

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Los niños qué

06/02/2019
Actualización 06/02/2019 - 11:20

Vamos a hacer de cuenta que el presidente Andrés Manuel López Obrador no sabía, a pesar de ser un toro tan toreado que parece conocer todo de México, que las estancias infantiles de la ex-Sedesol funcionaban.

Vamos a hacer de cuenta que no sabía que partían de un modelo simple… y exitoso.

Tan simple como que una señora de la cuadra –quizá jubilada, o quién sabe si desempleada– veía que en su vecindario muchas madres de familia no tenían quién les cuidara los hijos que aún no van a preescolar, madres que no podían pagar una guardería privada.

Esa señora solicitaba autorización del gobierno federal, que le daba unas reglas de operación (de esas que el gobierno moreno ni tiene en sus programas estelares), y que dado que demostraba que podía cumplir esas reglas, esa gentil dama recibía un apoyo para acondicionar una casa a fin de poder abrir una Estancia Infantil de la Sedesol.

Vamos a hacer de cuenta, de nuevo, que AMLO no sabía que una gran mayoría de esas madres de familia apenas si podían pagar la cuota que les tocaba, así que las estancias cubrían sus costos indispensables con los escasos mil pesos mensuales que el gobierno federal aportaba por cada chilpayate.

Vamos a hacer de cuenta que al presidente de la República que enarbola un discurso a favor de los pobres, se le pasó el detallito de que poco más de 300 mil niños pobres hoy están en riesgo de perder su estancia porque el gobierno federal ha decidido recortar por la mitad, de cuatro mil millones a dos mil millones, números redondos, el presupuesto asignado a este programa, que sí, tiene el 'gran defecto' de haber nacido durante el calderonismo.

Vamos a conceder que López Obrador sabe más que todos. Siempre y en todos los temas. Él, que sabe nombres de ríos, pueblos y piñas, cree que estas estancias –toditas– no funcionan. Ayer así lo dijo en su conferencia:

“Lo primero que me preocupó fue la situación de las estancias infantiles, porque no sabemos en qué condiciones están los niños y no queremos tener problemas, queremos evitar cualquier situación. Tengo en la cabeza que por un programa parecido sucedió lo de ABC, pero además tenemos que ver cómo funciona, cuál es el beneficio. Y la idea que tenemos es ayudar, desde luego, a las madres, sobre todo a las madres solteras que no tienen dónde dejar a sus niños si van a trabajar. Claro que vamos a seguir apoyando, pero podemos buscar un mecanismo donde se les apoye de manera directa, que no sea a través de intermediación, porque hay también la participación partidista en este programa del PAN”.

¿Ven? Les dije: él sabe que es un programa panista que se las ingenió para sobrevivir al peñismo. Y aunque no sabe en qué condiciones, por eso planea apoyar de manera directa: supongo que le darán a cada madre esos mil pesos y le dirán ‘ora encuentra, buena mujer, dónde te lo cuiden por esa lanita que ya no es panista’.

Dado que López Obrador se las sabe todas todas, dado que ha decidido ahorcar ese programa y eso sí, dejar las afiliadas a sus aliados del PT (bien democrática la cosa), yo sólo tengo una pregunta presidente, una sola: para cuándo estará en marcha, todito, un sistema de estancias infantiles de Morena que pueda alojar, así, de golpe, la mitad de esos 300 mil niños que usted hoy ni sabe en qué condiciones estaban en su guardería. No está difícil la pregunta, presidente, cabe en dos líneas: ¿cuánto se va a tardar su gobierno en montar un sistema de estancias infantiles que sustituya a otro que ya existía y, hasta donde sabemos, funcionaba? Pero usted sabe más, presidente. Siempre. Los niños qué.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.