La trama Audi
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La trama Audi

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La trama Audi

04/09/2019

José Calzada contaba que una de sus reuniones más sencillas mientras fue gobernador de Querétaro fue la que sostuvo con la delegación que cabildeaba la llegada de la planta de Audi a México. Era tanto lo que pedían los empresarios, que no tuvo ni qué pensarlo. Simplemente agradeció la visita y dio por concluida la gestión. Era imposible entregar lo que los alemanes pedían.

En declaraciones periodísticas, Calzada abundaría: “Querétaro no tiene necesidad de esos incentivos –le dijo el 23 de octubre de 2013 en el programa “Espiral1” del Canal 11 al periodista Ricardo Raphael. Tenemos 300 empresas de autopartes instaladas, generan 45 mil empleos y nos ubican como el principal cluster automotriz en el país, con el 15 por ciento de la producción (…) No se puede exentar el impuesto sobre la nómina por una cuestión de principios, porque si las personas más humildes los pagan, por qué no lo van a hacer las grandes empresas.”

La anterior cita está recogida en La trama Audi. Componendas de un gobierno autoritario, lleva por título el libro del periodista Sergio Mastretta, documento que ahora disecciona la forma en que, a diferencia de Querétaro, Puebla complació a la automotriz.

Mastretta contrasta el acuerdo entre Audi y el gobierno poblano que se dio en tiempos de Rafael Moreno Valle.

“En caso de instalarse en su totalidad”, se comprometía Audi, se generarían 3,800 puestos de trabajo e inversiones por 1,300 millones de dólares para la primera etapa, y 3,000 plazas y 700 millones de dólares para la segunda etapa. Todo eso en una extensión de 460 hectáreas.

A cambio de eso, a la empresa se le daría:

-La exención del impuesto predial por diez años.

-El reembolso a Audi del Impuesto sobre la Nómina por doce años a partir de 2016.

-El reembolso a Volkswagen del Impuesto sobre la Nómina por diez años a partir de 2012.

-500 mil dólares para exámenes psicométricos y médicos para hasta 16 mil candidatos.

-4.1 millones de dólares necesarios para cubrir el 50 por ciento de seis meses de salarios y gastos de transporte de la base de 3 mil puestos de producción.

-Construir un Centro de Capacitación con un valor máximo de 40 millones de dólares, cuya operación, mantenimiento, servicios y nómina pagará el estado.

-7 millones de dólares para transporte aéreo y gastos de viaje de 500 personas designadas por Audi para la capacitación en el extranjero, más cursos de idiomas.

Ya de remate, también incluía esto:

-Como una fábrica produce ruidos, el estado garantiza que no habrá reglamentación contra el ruido, tanto en el periodo de construcción como en la operación de la planta.

-Y el estado gastará dos millones de dólares anuales por tres años en publicidad del proyecto donde se resaltarán las contribuciones de las Audi al estado y al medio ambiente.

Todo eso se le dio a Audi, todo eso y 460 hectáreas a precio preferencial cuya compra fue un asunto muy turbio: tres funcionarios públicos tuvieron triple cachucha, pues fueron gestores de la transacción, compradores (se volvieron ejidatarios) y vendedores al gobierno.

A Audi le vendieron la hectárea a 65 mil pesos, cuando el gobierno de Moreno Valle las había pagado a un precio promedio de 523 mil. Eso sí, a los ejidatarios originales se les llegó a pagar en sólo 85 mil.

En el proceso de adquisición de tierras, Mastretta evidencia violaciones a la ley agraria y manipulación de asambleas ejidales. Un desaseo que pone en evidencia que Moreno Valle puso su deseo de complacer a Audi por encima de la ley.

El autor denuncia que “contra la inversión de la empresa alemana de 1,300 millones de dólares, los poblanos hemos transferido al proyecto por la acción del gobierno en seis años alrededor de 1,321 millones de dólares contados en territorio y obra pública en infraestructura, impuestos condonados y una retahíla de condiciones firmadas con el consorcio VW-Audi el 5 de septiembre de 2012”.

En el volumen de más de 200 páginas, Mastretta concluye que “muchos” de los empleos “indirectos y directos” generados por la llegada de Audi se crearon “en el estado de Tlaxcala y no en Puebla, y en la mayor parte de los casos en empresas ya establecidas en el entorno del cluster existente alrededor de la armadora Volkswagen”. Es decir, no se detonó la zona donde se instaló Audi ni se creó un nuevo cluster.

A lo largo de 15 años, en cambio, los poblanos pagarán las condiciones pactadas sin discusión pública, sin reconocer esos compromisos como deuda pública y sin auditorías o vigilancia.

Funcionarios como Fernando Manzanilla que estuvieron en el gobierno de Moreno Valle y están en Morena con Miguel Barbosa tienen mucho qué contar de la forma en que se hacían, hace no tanto, negocios en Puebla como el de la trama Audi.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.