¿Hora de salvar la economía?
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¿Hora de salvar la economía?

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¿Hora de salvar la economía?

04/05/2020
Actualización 04/05/2020 - 10:29

Durante la pandemia y como sucede en otras partes de la Ciudad de México, en la colonia Roma los tianguis no han desaparecido. Se habrán reducido de tamaño, los puestos de garnachas tendrán menos lugares para consumir ahí mismo, pero ahí están los comerciantes ambulantes. Bueno, incluso se puede adquirir en esos mercados itinerantes más que comida preparada o insumos para prepararla.

Por ejemplo, en el tianguis que los viernes se pone en la calle de Mérida, justo en la esquina con Chihuahua, se ha instalado un puesto de ropa para dama. Qué bueno que los comerciantes ambulantes puedan buscar el sustento en su actividad ordinaria, pero ¿no está raro que podamos comprar ropa en un tianguis mientras el gobierno ordena el cierre de tiendas de esos productos, digamos Zara, por la pandemia?

Antes de seguir hay que señalar que estas líneas están redactadas a partir de expresiones del gobierno de la República que apuntan a que, “domada” la curva, sería tiempo de comenzar a hablar de reactivación de algunos sectores de la economía. Vienen, por supuesto, muchas hospitalizaciones y decesos, pero –insisto–, la Federación ya habla no sólo de ver cómo Tijuana y Cancún comienzan (supuestamente) a salir de la crisis sanitaria, sino de que es momento de hablar de encender la manufactura y otras voces hablan de que el 17 de mayo incluso se reactivaría la construcción.

Entonces, si las estimaciones del gobierno de Andrés Manuel López Obrador son correctas, si estamos a tres semanas de alcanzar el pico y la meseta de infecciones en lugares como el Valle de México sin saturar el sistema hospitalario, y si es inviable pensar en que estaremos encerrados hasta que haya vacuna, entonces, basados en esos supuestos hay que decir que la conversación sobre cómo reactivar la economía tiene que ser (también) una prioridad.

Y la conversación no sólo la están promoviendo desde Palacio Nacional. En estos días, desde Monterrey se ha comenzado a emitir un mensaje a gobernadores del país.

Desde hace más de un mes se instaló un grupo de trabajo para Covid-19 en torno a José Antonio Fernández, líder de FEMSA. En él participan José Antonio Meade y Mikel Arriola (exdirector del IMSS y Cofepris, como se sabe), y Roberto Campa, que ahora es parte de FEMSA.

Estos exfuncionarios realizaron, junto con el Tec de Monterrey y la consultora McKinsey, un primer diagnóstico sobre las capacidades del sistema sanitario de México. Pero el tema tan no se ha quedado ahí, que incluso podría parir en fechas próximas un ventilador de inspiración canadiense.

Con el visto bueno de la Cancillería, que ha operado para que grandes consorcios como FEMSA garanticen abasto de productos y conserven los empleos, desde abril la gente de José Antonio Fernández ha realizado llamadas a gobernadores para decirles que, si se les ofrecen, ellos tienen más datos y algunos escenarios. E incluso, la iniciativa ha redundado en fondos y apoyos para equipamiento médico, que se han reunido a través de cientos de consejeros regionales de BBVA y el Tec y que por un monto de 900 millones fueron anunciados el jueves por Marcelo Ebrard y directivos de esas dos instituciones privadas en Palacio Nacional.

Las llamadas, en las que en algunas ocasiones está Fernández y otras las preside Meade, incluyen una presentación del excandidato presidencial de algunos escenarios y dejan las puertas abiertas para la discusión sobre la mejor manera de ir reactivando sectores productivos.

En el fondo, lo que subyace es que es tiempo de lidiar con la incertidumbre de lo que hará el virus intentando, al mismo tiempo, salvar la economía.

Porque sectores formales demandan a los gobiernos que ya les digan qué tipo de filtros o controles deben poner a fin de que se les permita el retorno de su personal a las plantas, e incluso de los clientes a los establecimientos.

Para que se pueda comprar ropa en los tianguis, pero también en otros locales que hoy están clausurados. Todo lo anterior si y solo si las proyecciones del gobierno federal en cuanto a contagios son correctas y siguen alineadas en los próximos días.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.