La Feria

Hay que auditar al auditor

Ahora ya no sabemos si el auditor superior David Colmenares se equivocó o se dobló ante López Obrador.

Hay penaltis que no se pueden fallar. David Colmenares, titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) desde marzo de 2018, acaba de mandar a la tribuna uno de esos tiros desde el manchón que definen una era. Y lo peor es que con esa pifia, el partido lo perderemos todos. Incluido el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La historia es conocida. La ASF publicó el fin de semana los resultados de la revisión de la Cuenta Pública 2019. Del primer año de AMLO. La prensa destacó de inmediato, entre otras cosas, dos muy particulares. Que la cancelación del NAIM-Texcoco saldría mucho más cara que lo que había reportado la administración López Obrador. Y que la Secretaría de la Función Pública, en vez de aliada del auditor, había interpuesto trabas a las revisiones del mismo. Escándalo. A primera hora del lunes el Presidente dijo que no era correcto lo dicho por la Auditoría y… al menos en esas dos cosas la ASF reculó.

Colmenares no es un nuevo. Es un personaje que reúne experiencia y carácter. Así que el shock por lo ocurrido es mayúsculo. Y lamentable. Pero ya había un antecedente.

Hace justo dos años, en febrero de 2019, la ASF emitió algunos reportes ocultando los nombres de empresas involucradas en presuntas irregularidades. Aquí lo comentamos entonces (https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/salvador-camarena/cerremos-la-auditoria-superior-de-la-federacion). En pocas palabras, contrario a años anteriores, el documento de la ASF dejaba a la sociedad sin la posibilidad de rastrear por sí misma información sobre entidades mercantiles que la Auditoría ponía sobre la lupa. El asunto provocó polémica, fue visto como un retroceso y un paso hacia la opacidad. Afortunadamente, horas más tarde Colmenares saldría a decir que se trató de un error, y que lo corregirían. Así fue, pero quedó un mal precedente. ¿Cómo a alguien experimentado se le va un "error" de esa naturaleza?

Esa misma duda existe hoy. Eres la Auditoría y resulta que vas a cuestionar una de las decisiones clave de López Obrador. ¿Y te equivocas? Porque cancelar el NAIM fue una manifestación de poder sin precedentes: Andrés Manuel lo hizo sin haber tomado siquiera protesta como Presidente constitucional; y lo hizo a pesar de advertencias por costos de indemnización como de inviabilidad técnica de Santa Lucía. Así que pasado el tiempo, lo que dijera hoy la ASF sobre esa cancelación era muy relevante. Salvo que ahora ya no sabemos si Colmenares se equivocó o se dobló ante López Obrador.

Porque el informe anual de la Cuenta Pública es la culminación de un trabajo de muchos meses de la Auditoría Superior de la Federación, donde se reúnen los resultados de múltiples investigaciones realizadas por una burocracia que ha acumulado experiencia y prestigio a lo largo de los últimos 20 años.

Cada auditoría se programa con objetivos específicos, cumple procedimientos rigurosos en su planeación y ejecución, tantos que incluso en al menos dos ocasiones los entes auditados tienen posibilidades de defenderse, sesiones de las que surgen actas. Y además hay un sistema de control, las auditorías pasan por varios filtros y escalan de jefe de departamento a subdirector, a director de departamento, a auditor especial y finalmente al auditor superior.

Decir simplemente que algo falló significa, cuando menos, una falta de respeto para la institución. Si no se aclara y corrige lo que ocurrió, la ASF quedará postrada.

Eso si creemos que fue un "error". Que se debería en parte a que se descapitalizó esa institución desde la llegada de este auditor.

Pero si lo que sucedió fue que Colmenares sucumbió a la presión presidencial y falló a propósito… ¡uf!, ¡uf! y recontra ¡uf!, diría el Perro Bermúdez.

Por una u otra razón, lo que toca es auditar al auditor.

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