Esta columna no habla de López Obrador
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Esta columna no habla de López Obrador

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Esta columna no habla de López Obrador

17/10/2018
Actualización 17/10/2018 - 11:15

Esta columna quisiera saber hoy cómo amaneció la Baja sur, si ya mero llegan las ballenas o si, del otro lado de México, el sargazo ha dejado de atosigar a la Riviera Maya y la vista del Caribe es de nuevo de película y añoranza.

Esta columna desearía tener datos sobre el emprendedurismo en el siliconvalley de Jalisco, o sobre el crecimiento de las exportaciones de las berries.

Entender si el Valle de Guadalupe está a salvo de su éxito turístico o si las maquilas en Ciudad Juárez crecen a pesar de Trump y de Peña.

Este espacio añora por reportes de la recuperación de Sinaloa luego de las inundaciones o noticias de Veracruz, más allá de los Yunes y del matrimonio Duarte.

¿Las manzanas bien en Chihuahua? ¿La industria de Coahuila y de Nuevo León resienten mucho el castigo al acero? ¿Funcionó la transformación de Durango como destino ecoturístico? ¿Es cierto que Mazatlán está a lo máximo y que será un destino top en 2019?

Esta columna se toma 24 horas de vacaciones del aeropuerto, de la IV, del Tren Maya, de los unos y de los otros. Aunque hablando de vacacionar quisiera más bien desdoblar un mapa, ponerlo en la pared y soñar que viaja a donde caiga un dardo aventado sin afán.

¿Será seguro pasear por el Nevado de Toluca o visitar la Sierra Gorda (de Querétaro o de Hidalgo)?

A pesar de los Villarreal, San Miguel Allende ¿está listo para ser el destino de fin de año para propios y extraños?

Perdieron la batalla de la denominación, pero igual y Oaxaca podría organizar la cumbre de los mezcales, y que cada estado lleve sus alcoholes, y que cada cual se multiplique en fama y singularidad. Hay sed para todos, para el Sotol y para la Raicilla. Opino.

Palenque y sus monos aulladores, los Tuxtla y el embrujo de Catemaco, El Chico en Hidalgo, el Chepe desde El Fuerte sinaloense... Tantas cosas de qué hablar que trascienden la histeria de las redes sociales. Qué será de eso que nunca hablamos, que damos por sentado mientras discutimos sobre los aviones que se repelen.

El plan de hoy es hojear el segundo volumen de Carlos Tello sobre Díaz (oooh, quedamos que no íbamos a hablar de ya sabes quién), okey, okey, pero mejor eso que apostar a quién va a llegar a la Serie Mundial, que hasta de eso aquel ya opinó.

O saborear la espera de Roma y Museo, o la de Bohemian Rhapsody. O hacer cuentas de lo que falta para la FIL de Oaxaca o la de Guadalajara.

Y si mejor tomas el teléfono y buscas a Maru para que cuente cómo va su vida en su retorno a su adorado Tampico, o para preguntar por tu joven pariente que ha sobrevivido al cáncer en Zacatecas. Podría ser.

Otra opción es escapar a la Roma para comprar un espejo, o buscar en Donceles el volumen que completa la trilogía de Novo sobre los sexenios.

Cualquier cosa. Cualquiera. Dedicar el día a catar cervezas IPA nacionales, o terminar por fin de leer el libro sobre Cuba de Patricio Fernández.

Lo que sea, hasta entrarle al pan que no es de temporada como el de muerto en pleno octubre, no sea que parpadees y ya haya en el estante roscas de reyes.

Hablar de todo o de cualquier cosa, todo con tal de al menos por un día no hacer del señor presidente electo la única bujía de cada hora de este otoño, en el que ni siquiera es presidente. Aunque sea por un día.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.