Diego, el predial, los contentos y los tomados
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Diego, el predial, los contentos y los tomados

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Diego, el predial, los contentos y los tomados

30/10/2019
Actualización 30/10/2019 - 12:44

El primo de un amigo contaba que cuando los parientes de un lado de su familia bebían, todos decían que “andaban contentos”, pero cuando los familiares pobres eran los briagos, entonces sin más se decía que estos andaban “tomados”. O no es lo mismo que lo mesmo.

Me acordé del primo de un amigo al leer que Diego Fernández de Cevallos no pagaba el predial de un rancho en Querétaro desde 1993 y que la deuda ascendería a casi mil millones de pesos.

La nota surgió ha semanas. Diego, un millonario conocido, debía mucho de predial. ¿Alguien tan visible, que en estos 26 años ha sido protagonista de escándalos y tragedias, que fue senador de la República e incluso presidente de la Cámara alta, resultaba un vulgar deudor de cientos de millones de pesos en predial?

Parece que sí. Que tan sí, que ya ha acordado con el presidente municipal de Colón, municipio de Querétaro donde se asienta el rancho de marras, que pagaría sólo lo correspondiente a los últimos años, cosa que está permitida en la ley, una ley como cualquier otra, como las que solía hacer el exlegislador Diego Fernández de Cevallos.

Al final del cuento, don Diego ya pagó: Notimex reportó este lunes que el adeudo de 984 millones terminó en un pago de 12.7 millones. Es decir que sólo entregó al ayuntamiento 1.3 por ciento del monto originalmente reportado. Todo legal, insisto. Él dice que el ayuntamiento calculó mal y que lo denuncien e investiguen.

Diego el deudor de casi mil millones de pesos en predial es, entonces, un “contento”. ¿Quiénes son los “tomados”?

Pues preguntemos al propio Fernández de Cevallos. Más bien citemos sus palabras. El 20 de mayo pasado, en ocasión del anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrado, de condonar el pago de la luz en Tabasco, Don Diego le dijo a Azucena Uresti, pues que no se valía condonar:

En el video de esa charla se puede apreciar que Fernández de Cevallos –entonces ignorábamos sus pendientes en predial– dice que López Obrador es “el más grande violador de la ley” y cuando le preguntaban sobre la condonación de impuestos a grandes empresas, él prefiere recordar que Andrés Manuel decidió el perdón a deudores de electricidad en Tabasco: “Pudieron haberse cometido muchos abusos, pero el último lo está cometiendo él. ¿Cuándo? Cuando le quita una deuda de 11 mil millones de pesos a los que no pagaron la luz en Texcoco (sic), y esa cuenta la pagamos todos porque es un quebranto para la Comisión (Federal de Electricidad) que se suscitó porque él, siendo un luchador social, les dijo que ‘en rebeldía contra el mal gobierno’ no pagaran y ahora ya no es formalmente luchador social, aunque sigue en su misma dinámica, ahora les dice ‘aquí no pasó nada’. Esa es una violación a la ley y eso también debería ser motivo de sanción y una responsabilidad”.

https://www.youtube.com/watch?v=hz9_C17t3C4&t=14s

Así que, si aplicáramos la regla familiar del primo de un amigo, esos tabasqueños serían los “tomados”: también debían, también se les perdonó, mediante un decreto presidencial, pero a ojos de Don Diego, el contento, eso está muy mal.

Hay otro Diego, uno que con razón le dijo (mayo 2017) a Jaime Sánchez Susarrey que “hacemos las leyes para no cumplirlas” y que “los ciudadanos, ricos o pobres, fundamentalmente somos acreedores de México, no deudores, y por eso cada quien, el rico pide más y el de abajo, aunque sean dádivas, pero todo mundo exigiendo del gobierno”. https://www.youtube.com/watch?v=9VITpX2g2f4

Propongo que cuando piche el gobierno, cuando ricos y pobres “bebamos” gratis los perdones legales, nos digamos sin distingos que andamos contentos. Pero quizá vernos como iguales en este país sea más difícil que lograr que todo mundo paguemos las contribuciones obligadas sin esperar prórrogas o quitas. Quién sabe.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.