Cañonazos: Quesque no éramos iguales
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Cañonazos: Quesque no éramos iguales

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Cañonazos: Quesque no éramos iguales

22/08/2019
Actualización 22/08/2019 - 14:23

Martí Batres ha acusado a sus compañeros senadores de Morena de haber recibido sobornos.

Cañonazo es soborno. Y al perder la posibilidad de reelegirse en la presidencia de la mesa directiva del Senado, Batres publicó el lunes en Twitter: “Quiero agradecer a los 29 senadoras y senadores de #Morena que, resistiendo todo tipo de presiones, amenazas, chantajes y cañonazos, votaron por mí para seguir presidiendo el Senado de la República”.

La frase encendió la polémica. Al día siguiente, Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena y de quien Batres pide la renuncia al acusarlo de “ser un factor de división”, le conminó a denunciar los presuntos sobornos.

Por eso la prensa cuestionó en varias ocasiones este martes al senador Batres sobre qué hará en torno a los cañonazos.

Una reportera le preguntó: “¿Habrá una denuncia de tipo penal o, lo que le decía, a qué tipos de amenazas se refiere, físicas, si los cañonazos son de dinero de a cómo eran?” .

El senador Batres contestó: “No me interesa penalizar el tema y cada quien conoce las historias y cada quien en su momento contará su historia. Eso lo dejo ya al ejercicio de cada uno de los compañeros y compañeras. Lo que me hayan comentado a mí, tampoco estoy yo autorizado para reproducirlo, entonces ya cada quien tendrá que decir cuál es su experiencia. Eso formará parte ya del proceso histórico”.

Al ser cuestionado de nueva cuenta, al pedirle pues que aportara pruebas de “los cañonazos”, Batres agregó: “No me retracto de lo que he dicho. Cada una de las cosas que he dicho las he dicho por alguna razón, porque así se dio este proceso, porque así lo viví, porque así se dio. Ahora bien y, por otro lado, no hay que impacientarse. Todos los procesos históricos salen a flote, no hay que impacientarse”.

En las conferencias mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que su movimiento es un parteaguas, en que los de Morena en el poder no son iguales a la clase política del alicaído trío opositor; que compararlos con lo de antes incluso le molesta (“eso sí calienta”, es su frase habitual en ese tema).

Y si en un tema se quiere distinguir el Presidente frente al pasado, es en el de la integridad. AMLO ha llegado a decir que él privilegia, a la hora de elegir un colaborador, la honestidad por sobre la capacidad.

Cañonazos es corrupción. Al verse derrotado, Batres soltó una acusación que contradice en lo fundamental el compromiso del presidente López Obrador de ser y comportarse de manera honesta: en Morena, siguiendo la lógica de Martí, los legisladores son 'como los de antes', se doblan en votaciones gracias a dinero, que es, como se sabe, el más barato de los recursos en la mala política.

En el Senado, siguiendo a Martí, no sólo tilda de corruptos a decenas de senadores que son algo más que sus compañeros de partido: los representa en actos oficiales y a nombre de ellos habla en su calidad de presidente. El presidente de senadores maiceados.

¿Por qué ensuciar a todos y todo? Si tan seguro está de que hubo corrupción, ¿no sería mejor puntualizar con denuncias específicas que embarrar a media bancada con la sospecha del peor pecado para el credo lopezobradorista?

Rara la manera en que procede Martí. Quiere quedarse en la presidencia de un Senado –de hecho se aferra a la idea de que es la única solución a esta minicrisis morenista– plagado de –según él– senadores morenistas corrompidos. Quesque eran diferentes, decían.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.