La Feria

Claudia quiere más presos y menos políticos

Morena y su candidata actúan en congruencia con lo hecho por López Obrador: ya llegamos al poder, ahora es tiempo de modificar la estructura que alguna vez nos benefició.

La candidata Claudia Sheinbaum hizo en el debate del domingo dos propuestas que la llevarían a ganar votantes. Las dos ponen de punta los pelos a los expertos, pero no era para estos el mensaje, sino para quienes busquen recortes, venganza y apoyos.

Menos diputados y senadores, y cárcel forzosa para gente aún sin sentencia, propuso la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Aunque ayer en entrevista por el posdebate Sheinbaum dijo que no cree que el encuentro dominical cambie preferencias, más como un refuerzo a la idea de que su ventaja es muy firme, lo cierto es que las mencionadas son propuestas pegadoras.

Cuando se negociaba el formato del tercer debate, los partidos pidieron, todos, la cancelación del segmento donde se daría un cara a cara. En vez de ello, cada aspirante envió preguntas, y los moderadores seleccionaron una de cada candidatura para que se contestara en conjunto.

En esa parte del encuentro desarrollado en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, se habló de posibles gobiernos de coalición y organización democrática. Y ahí aprovechó Sheinbaum para plantear que está a favor de eliminar los legisladores plurinominales.

¿A quién no le gustaría que haya menos diputados y senadores? Un debate es para ganar simpatías entre el electorado. Decir a rajatabla, sin matices, con firmeza que hay que eliminar las pluris cementa la idea de que habrá menos flojos en el Congreso, y más dinero para el pueblo.

Dinero para usarlo en nuevos programas sociales que la candidata Sheinbaum también propone. Pero el punto álgido está en mover la emoción de la venganza del electorado en contra de la clase política: que haya menos legisladores, que se vayan, que los quiten, fuera.

De poco sirve argumentar que la izquierda llegó al poder finalmente en 2018 gracias a un modelo aperturista, por un diseño que resultó de sucesivas demandas y presiones para que el PRI-gobierno no acaparara el poder, no maniobrara para agandallarse todos los puestos.

Tampoco será muy atendido cualquier matiz sobre esa propuesta, como el que incluso intentó Jorge Álvarez Máynez, de que menos legisladores no debería traducirse en menor representatividad, porque la propuesta de Sheinbaum es muy comprable: si hay menos políticos es mejor.

Morena y su candidata actúan en congruencia con lo hecho estos años por Andrés Manuel López Obrador: ya llegamos al poder, ahora es tiempo de modificar la estructura que alguna vez nos benefició. Si los obradoristas fueran oposición no aceptarían discutir una iniciativa así.

La otra propuesta, si cabe, es más delicada. Sheinbaum demandó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no eche para atrás la prisión preventiva oficiosa, que por una solicitud de la Corte Interamericana de Derechos Humanos revisa el máximo tribunal de México.

Claudia expresó en el debate que la Corte debe atender la solicitud de los 31 gobernadores y el jefe de Gobierno de la capital, que en una comunicación demandaron que se mantenga el statu quo. La candidata advirtió que si los ministros echan para atrás esa figura, 60 mil delincuentes saldrán de la cárcel.

Álvarez Máynez tuvo el tino de reprochar que, decida lo que decida la Corte, tener en prisión a gente sin sentencia es violatorio de los derechos humanos. Bien por el candidato de Movimiento Ciudadano, pero su postura es impopular.

Lo que jala votos es decir que haya menos legisladores y más presos, con o sin sentencia. Ambas cosas las dijo Sheinbaum. En una de esas sí mueve la aguja y crecen sus preferencias. No por las buenas razones, pero se trata de ganar.

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