La Feria

Debate CDMX: enredos inmobiliarios de Clara

Pocos repararían en que Clara Brugada en el debate solita se metió en camisa de once varas al sacar varias referencias al tema inmobiliario.

Cuando Clara Brugada tomó fuerza como aspirante a la jefatura de Gobierno de la CDMX, algunas cejas se levantaron en el sector inmobiliario capitalino, donde temían otros seis años de vacas flacas. En el debate del domingo, la morenista hizo más para espantarlos.

Brugada necesita a los sectores que su partido, por un lado, o ella, por otro, no tiene. De ahí que una primera señal extraña de una campaña que debe ir por los que piensan distinto sea que justo el día del segundo debate la candidata da entrevista a La Jornada.

Le hablas a los que ya tienes, y ya. ¿Desplante de confianza o falta de estrategia? Ese fue el preámbulo de su encontronazo con Santiago Taboada, un energético candidato que logró que en el posdebate la morenista siguiera hablando de los temas que el panista puso.

El lado bueno de eso, de andar en la agenda del exalcalde benitojuarense, es que pocos repararían en que Clara en el debate solita se metió en camisa de once varas al sacar varias referencias al tema inmobiliario.

Hasta ahora, le salió barato usar a Mítikah, el monstruoso desarrollo en una esquina de las alcaldías Benito Juárez y Coyoacán. Ella mencionó tal desarrollo para ilustrar (dios mío con los asesores) que Taboada había hecho tantos pisos como seis Mítikahs.

En primer lugar, a no poca gente les parece motivo de orgullo (¡?) que edificios así de descomunales se construyan en su ciudad. Incluso se puede decir que hay quien presume que el skyline que hoy tenemos en Reforma se impulsó en los tiempos capitalinos de López Obrador.

En segundo, en ese tipo de desarrollos, no sólo en Mítikah pero en ene que han surgido como hongos en la capital en este siglo, viven miles de votantes. Miles. Familias clasemedieras. De esas que necesitan saber que las cosas van a mejorar, no a retroceder.

De ahí que, tres, si relanzas una narrativa de que más pisos es mala idea, o que son pisos todos derivados de corrupción, o de que, como te acusan, pararás las obras porque no hay agua, “porque así lo hiciste en Iztapalapa”, o porque “así eres tú”, el tema se te revierte.

Volvamos a Mítikah.

Uno de los graves problemas de ese lugar es que justo el pueblo fue abandonado por Morena: Xoco reclama que no les han cumplido en acompañarlos en su defensa frente a los voraces desarrolladores.

Justo hoy martes, en Barcelona, España, el equipo de investigaciones de N+ recibirá el prestigiado Ortega y Gasset por una historia de la resistencia del pueblo de Xoco que, como se ve en el reportaje pero se sabe de tiempo atrás, ahora tiene un hilito de agua.

En un debate para hablar de retos hídricos de la ciudad te dicen tus asesores que culpes a Taboada de hacer seis Mítikahs… date de santos que el panista –que ni hizo ese desarrollo– no es muy leído, cosa que sabemos desde sus tiempos en la Comisión de Cultura, que si no, te recuerda en vivo y a todo color el mencionado reportaje, que el actual gobierno capitalino no metió en cintura a los desarrolladores, y que el agua de Xoco se secó.

Finalmente, dos cosas: hay que promover desarrollos sin permitir corrupción; o sea, nada de sólo prohibir edificios, nada de volver a clausurar todo y luego viriguamos, como hace cinco años; y dos, sí a más pisos, para aprovechar infraestructura urbana.

En una de esas, lejos de Xoco, Clara volvió más popular a Santiago: mira, dicen que él va a hacer seis Mítikahs.

COLUMNAS ANTERIORES

Seguridad, la enorme tarea para Clara o Santiago
Qué país amanecerá el 3 de junio

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.