La Feria

Xóchitl en campaña

Cuando Xóchitl Gálvez realmente conecta con su auditorio, es al asegurar que le va a ganar a López Obrador.

CULIACÁN.- Treinta y tres grados centígrados marca el termómetro minutos antes de las 11 am, cuando Xóchitl Gálvez llega a donde se encontrará con un millar de simpatizantes de la capital de Sinaloa, en la visita número 18 a un estado de la República de su gira para ser la candidata presidencial opositora.

La senadora viene de una rueda de prensa en el centro de la ciudad y apenas baja de la camioneta se pone a bailar con la batucada que da la bienvenida a quienes acuden a ver a la hidalguense. Al descubrirla, sus simpatizantes corren para abrazarla, tomarse fotos, manifestarle su adhesión y hasta agradecerle “la esperanza”.

Xóchitl se ha metido en la piel de una política en campaña. Al brincar del vehículo sin demora se contonea para infundir el ánimo indispensable en un buen mitin, para crear energía y electrizar con ella a su auditorio, para convencer a quienes la escuchan de que “a huevo” va a ganar.

No dura sola ni cinco segundos. Apenas la descubren, y a lo largo de casi dos horas, será acogida y apretujada por las y los culichis reunidos en el Salón 53, la mayoría gente no joven, clasemedieros y otros, los menos, que parecen tener la economía desahogada. El rosa es el color que más contrasta.

Gálvez tardará 15 minutos en llegar al estrado. El paseíllo de entrada es en medio del enjambre de la prensa y de las peticiones ciudadanas de fotografías con la preprecandidata que usa, fiel a su costumbre, un florido huipil. Ya con micrófono en mano iniciará el relato de su biografía.

Es la candidata gelatina. La política tamalera. La niña que quiere huir de donde el destino para una mujer es metate y petate. La joven que aprendió el valor de la ayuda de otros para no sucumbir, la que convierte en argumentos los ataques que Palacio le ha hecho por su empresa: tronados aplausos de la concurrencia a la reivindicación del México aspiracional.

Quienes le oyen irán a misa o fueron al templo ya. ¿Qué efecto tendrá tanta palabrota en este público cuando estamos fuera de una cantina, de un show nocturno, de un contexto juvenil? Ríen con el a “huevo que se puede”, pero aplauden mucho más cuando critica sin majaderías el machismo presidencial.

Xóchitl dedica buena parte de su discurso a machacar que es una sobreviviente de esas condiciones que no quiere para niños y jóvenes de hoy. Biografía que es oferta. Pero cuando realmente conecta con el auditorio es al recordar que esto es entre AMLO y ella, y que le va a ganar.

Estos la quieren porque parece que ella podrá contra Morena. Conveniencia mutua. Ellas y ellos, estas y estos que llenaron uno de los salones más grandes de esta capital, también tienen algo con el Presidente. Así que cuando Xóchitl dice que basta de confrontación y odio, no le aplauden tanto como cuando promete tres strikes y ponche al presidente. Out. Ovación.

La última parte de la sesión, más parecida a un TED Talk que a una arenga política, son ideas desmadejadas donde, bajo el paraguas de que las y los mexicanos antes que perder los apoyos de AMLO merecen más, promete mejoras o correcciones a algunas políticas públicas, como la seguridad.

Pero en el cierre, y sin que se haya ido nadie del salón ni aletargado la energía de la concurrencia, los hará ponerse de pie y aplaudir al prometer que con ellas y ellos de su lado, va a derrotar al Presidente. Cientos pedirán una foto para rubricar tal promesa.

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