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Legalidad

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Legalidad

24/09/2020
Actualización 24/09/2020 - 14:51

Una de las premisas para lograr inversión, crecimiento y empleo es la certidumbre. Ésta se refiere a las 'reglas del juego' que determinado país establece para el trato a inversionistas privados en distintos sectores, es decir, se refiere a la legalidad de los actos de gobierno. En el respeto al Estado de derecho que permite generar la confianza para garantizar cuantiosas inversiones y generar empleos mejor remunerados.

Si bien la gran empresa tiene mejores prestaciones, las medianas y microempresas tienen un uso más intensivo de mano de obra, aún sin prestaciones. Así que la caída de 2 millones de empleos formales no se refiere a empresas familiares o tiendas al menudeo, servicios de diversa índole. La caída del PIB está registrando cerca de 9 por ciento, lo que aumentará el empleo informal, la delincuencia y el narcotráfico.

Lograr la confianza requiere de transparencia, medida en términos de legalidad, es decir conocer los detalles y costos de los proyectos gubernamentales. El sector público, incluidos Pemex y CFE sólo llegan a producir un poco menos de 30 por ciento del PIB, mientras el sector privado produce poco más de 70 por ciento. Estas cifras cambiarán con la contracción de las inversiones del sector privado, pero esto no parece preocupar al Presidente AMLO.

La última noticia, la renuncia de Jaime Cárdenas, abogado y actor político de izquierda por años, catedrático y hombre de acción. Las razones que describe exhiben el desprecio a la legalidad en el funcionamiento de las instituciones. Explica su dimisión con denuncias penales que presentó ante la FGR por robo de joyas, manipulación de subastas, malas valuaciones, la falta de entrega de 2 mil millones de pesos de la rifa del avión, que ha salido carísima a López en dinero y prestigio. Los pagos pendientes no cuentan con respaldo financiero, como a extrabajadores de Luz y Fuerza y de demandas ganadas como la de Waldo´s. Señaló manipulación de licitaciones y subastas electrónicas, en fin, el Indep resultó la cueva de Alí Babá.

Es mejor irse que quedarse a correr riesgos de ser culpado por malos manejos y cárcel. Porque para AMLO es fácil dar órdenes, pero el que firma debe apegarse a derecho o meterse en líos al afectar bienes de la nación. Pero feliz, AMLO dice continuarán las rifas de bienes y ya se anuncia el de una playa en Sinaloa. El juicio a los expresidentes es sólo una hábil maniobra mediática para recuperar el voto de indignación en 2021, y funciona.

Pero cada vez más se presentan contradicciones. Aunque dijo en EU que la Reforma Energética se mantendría, acaba de llamar a los organismos reguladores de energía para regresar a Pemex y CFE su rol dominante del mercado, o sea, volvemos a monopolios estatales caros e ineficientes. Pidió se realicen cambios en reglamentos, sin tocar Constitución (no le alcanzan los votos), terminar con el otorgamiento de permisos en petróleo y electricidad. Ya no habrá un solo permiso para el sector privado. Adiós a energías limpias. Ya no habrá rondas petroleras, es decir, ya no se invertirá en investigación, desarrollo y perforación. No habrá permisos para gasolineras, ni para terminales de abastecimiento, ni importación de combustibles.

No tenemos ni la tecnología, ni la producción de petróleo y su transformación, ni CFE puede bajar sus costos contra empresas de energías limpias, por lo cual pronto enfrentaremos mayores precios y problemas. Los mercados, sin estas inversiones que podrían sacar a México de su crisis, no aprobarán buenas calificaciones, porque no habrá capacidad de pago de una deuda que crece. Con licitaciones a modo, obras en adjudicación directa, sin supervisión, ni transparencia. No se respeta la legalidad, no hay confianza y no se cumplen compromisos.

Se estimó que las inversiones con la Reforma Energética podrían llegar a 1.2 billones de dólares en inversiones (equivalente al PIB anual de 2014) y creación de más de 500 mil empleos. Hoy AMLO presume un Tren Maya de alto costo y sin beneficios reales, un proyecto en Dos Bocas, caro e ineficiente, un aeropuerto que no cuenta con estudios de aeronavegabilidad y causó un fuerte daño al erario al destruir el hub aeroportuario en Texcoco que estamos pagando con el impuesto de aviación, cuando el turismo ha caído. Más vale aquí corrió que aquí quedó. Bien por Jaime Cárdenas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.