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Duelo

12/07/2019
Actualización 12/07/2019 - 3:40

Creí que Carlos Urzúa podría ayudar mucho a México. Tiene las cartas credenciales necesarias. Además de una lealtad a AMLO en la que perseveró por años, pese a críticas y desencuentros. Académico destacado, profesor universitario en COLMEX, CINVESTAV, POLI, TEC de Monterrey, Georgetown y Princeton. Político, autor de varios libros para combatir la pobreza, doctorado en Economía, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, investigador nivel III del SNI, consultor en CEPAL, Banco Mundial. Abonaba a la estabilidad del régimen y prestigiaba al Gabinete del Presidente. En su renuncia asegura que el gobierno ha tomado decisiones de política pública sin contar con evidencia ni sustento, sin importar los efectos que pueda tener, sin contar con servidores públicos que tuviesen conocimiento de la Hacienda Pública.

Breve pero contundente es su renuncia. Ya sabíamos de la improvisación, el revanchismo, la ignorancia y la precipitación, las consultas patito, el desprecio al conocimiento, la fatalidad de decisiones como el NAICM, Dos Bocas, Tren Maya, salud pública, educación, cuidados a niñez, a mujeres violentadas, decisiones que recaían según algunos ineptos en fallas de la SHCP. Y en efecto, su titular ya no pudo con tantas discrepancias en materia económica. Se fue. Acusó del conflicto de interés de quienes rodean a AMLO para nombrar servidores sin credenciales. Romo fue siempre su principal opositor y crítico. Parece el Capital mata la inteligencia. Vimos en el Congreso con Órganos Autónomos, los cuates se imponen, no los perfiles.

Aunque no fue mi amigo, lamento mucho su salida por lo que significa. Era ancla en un mar inhóspito. El talento y el conocimiento han sido derrotados por la improvisación, por el cinismo, por la ignorancia. Sabíamos que en efecto dentro del gabinete había pugnas entre los sensatos y los radicales, envueltos en falsas ideologías, facciosos e imprudentes. La economía y el mercado tienen sus reglas, no son ideológicas, y no pueden ignorarse porque los costos serán altísimos y castigarán a los más pobres. Hacia allá vamos. Más pronto que rápido. Nos cargó el payaso.

Su sucesor, Arturo Herrera, economista UAM, maestro en Colmex y con estudios de economía en la NYU, además de otros cargos. No cuenta con la experiencia de Urzúa, pero sin duda aguanta más que su predecesor, pues cuando aseguró que Dos Bocas se cancelaría hasta contar con estudios fue desmentido por AMLO y ni se inmutó. Tampoco hizo muecas cuando intentó que predial y tenencias se evaluarán como nuevos medios de pago federalizados, ante la caída de ingresos, lo cual fue de nuevo rechazado por el Presidente. Y la tercera, no fue la vencida, cuando propuso utilizar el Fondo de Estabilización para otros fines, lo que volteó a los mercados de cabeza. Así que si tiene iniciativas, se quedarán en el cajón. Y será más complaciente con el Gabinete, para no ser crucificado, al menos, no tan rápido. Su éxito dependerá, como todo, de AMLO. Sus decisiones no han contado, ni harán mella, aunque sea un hombre sensato.

AMLO reconoció, sin rubor, que en efecto había inconformidad con sus decisiones por parte de Urzúa, que las dudas y titubeos se debían a los cambios, pero que él actuaría con decisión para impulsar una transformación verdadera, sin simulación. Insistió que todo va bien con el combate a la corrupción y con la austeridad. Lo cierto es que abundan adjudicaciones directas, y no sabemos con certeza a dónde van los ahorros que genera la destrucción de programas e instituciones. Por lo pronto el peso y la bolsa caen ante la terquedad de asumir medidas costosas, poco redituables y que dañan al país.

Pese a desencuentros, Herrera no es un improvisado, diferente sin duda en carácter a Urzúa, pero con mayores retos por delante que los de su predecesor. La duda es si logrará permanecer en el cargo, hoy convertido en tirenle al negro, muy distinto a la época en que el titular de la SHCP podía opinar y disponer medidas de política económica. La 4T no sigue una lógica, por eso la incertidumbre. Toma decisiones sin analizar información y consecuencias o costos, sin profundizar en los temas. Cierto que el peso mantiene su valor porque pagamos altas tasas de interés, aún no perdemos calificación en mercados, pero eso solo dura un tiempo.

O México se decide a dar seguridad a inversión y crea empleo, o poco a poco acabaremos con un prestigio que llevó décadas construir. O México acaba con inseguridad y aprovecha sus cuerpos policiacos o estará alimentando al crimen organizado. O México tutela derechos de la niñez, de discapacitados, de minorías y de mujeres maltratadas o solo reparte dádivas a diestra y siniestra sin impacto social, solo electoral, que también acabará en cuestionamientos. Ningún programa social abonó al éxito electoral de un gobierno cuestionado, PRI y PAN pueden contar la historia.

Comparto que murió mi hermano Emilio Guerra Díaz, Director del Fondo de Responsabilidad Empresarial de la ONU. Su vida y su trabajo los dedicó a la filantropía, escribió varios libros, artículos, fue maestro UNAM, y cambió vidas. No pudo con la suya, una fuerte depresión alimentada por conflictos familiares con su esposa, hizo que escogiera el suicidio como salida. No hay en México quien atienda este problema de salud pública, no hay quien prevenga o ayude a las familias a aceptar y superar tan doloroso trance. Mi hijo Santiago ha decidido crear una OSC dedicada al tema para que otras familias no pasen por tan dura pena. QEPD. Y sean bienvenidos quienes quieran colaborar. Ya abordaremos el tema.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.