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Diversas ópticas

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Diversas ópticas

12/11/2020
Actualización 12/11/2020 - 13:56

Joe Biden y Kamala Harris son ya los virtuales ganadores de la elección presidencial en EU. El sistema electoral de Estados Unidos es complicado y difícil de conocer al triunfador electoral el mismo día de las elecciones. Esto se debe a las diversas modalidades del voto, el anticipado, el de correo, el presencial; que cada Estado regula según sus propias normas. En algunos estados se permite voto por correo el mismo día de la elección, en otros debe ser en forma anticipada, en algunos se cuentan en cuanto van llegando, en otros hasta el día de la elección, otros tras el cierre de las urnas presenciales. Hay quienes ponen días para finalizar el cómputo del voto por correo y éstas varían.

Su sistema deviene de su historia. Las 13 colonias tenían su propio gobierno, alcabalas y derechos. Crear la unidad para la independencia de Gran Bretaña no era fácil. Desconfiaban las colonias de que algunas prevalecieran sobre otras o les impusieran decisiones. Fue Hamilton quien creó la teoría del federalismo que reconocía soberanía y autonomía de las partes ante una soberanía y autonomía nacional. Así se unieron las trece colonias y así continúa el sistema, donde cada estado tiene su Congreso, fija sus impuestos, decide mayoría de edad, uso de marihuana, y diversos asuntos locales. La guerra civil no pudo evitarse, con el esclavismo como bandera, pero finalmente prevaleció la nación federalista.

Por ello es tan complicado el conteo de votos que da lugar a una elección indirecta, donde cada estado, según los resultados, aporta un número de delegados que asisten un Colegio Electoral que elige presidente. Con 270 votos electorales se considera ganador al candidato que los tenga, aún cuando no concluya el conteo o no se efectúe aún el Colegio. Cierto que no hay presidente electo hasta que el Colegio lo declare, pero por lo general, cuando un candidato llega a los 270 votos electorales, ya se le reconoce como ganador.

México es diferente. Aquí es voto directo y los resultados se conocen horas después de la elección, se ratifican dos días después y tras impugnaciones que se resuelven se emite la declaratoria oficial. El presidente debe rendir protesta ante el Congreso general. En 2006, por la mañana del día siguiente al electoral, se conoció de la victoria por menos de 1 punto a favor de Felipe Calderón. Al igual que Trump, AMLO dijo que hubo un fraude. Al igual que Trump, no presentó pruebas. Y le dolió que los mandatarios de otros países emitieran felicitaciones a Calderón cuando aún no terminaba el proceso. Por eso dice, él no emitirá felicitación a Joe Biden hasta que no concluya el proceso, aún cuando ya los mandatarios de varios países lo felicitaron.

El colmo fue que Biden pidió hablar con AMLO telefónicamente, a lo cual también se negó. Esta actitud, que utiliza engañosamente la Doctrina Estrada, esconde la verdad. Sus traumas pueden ser el motivo, pues él sigue insistiendo que ganó en 2006 y se autonombró presidente legítimo. O bien pueden existir otras razones. Su compromiso con Trump donde participó en su campaña desde los spots de su visita a la Casa Blanca, y otros compromisos que quizá desconocemos, pero que frenaron migrantes y otras acciones comerciales contra México. No creo sea prudencia, pues tras lo que publicó en su libro contra Trump, y las acciones que en realidad tomó, ya son públicas.

Trump sigue en campaña. AMLO también. Sólo que Trump no podrá caminar ni por Nueva York, ni otras ciudades sin ser posiblemente agredido. AMLO, pese a rechazos, aún sobrevuela Tabasco. Una solidaridad con Trump tampoco convence porque la relación con EU es de la mayor importancia para México y AMLO lo sabe.

Queda entonces otra posibilidad, una falsa percepción de AMLO, de que esta vía le puede traer mayores beneficios en su relación con Biden, tras el fracasado apoyo a Trump. Como se dice en los dichos mexicanos. Se hace del pleito ratero, es decir, para liberar sus culpas, adopta una conducta de sobrevaloración, para que no se note el traspié. Y poder mantener la frente en alto.

De cualquier manera siguen los tropiezos en la 4T. Para Bartlett es de risa y es torpe la acusación del gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, sobre su actuación en el desfogue de la presa de Peñitas que causó graves inundaciones. Desde luego el gobernador lo menos que hizo fue llamarlo cínico y negligente criminal, todo ante AMLO.

Tras los avances de las mujeres en la paridad constitucional y el combate a la violencia política de género aprobados unánimemente en el Congreso, la resolución del INE para aplicar la paridad a la elección de candidaturas a gobernadores ya no le hizo gracia a AMLO ni a los partidos políticos. Y ahora recurrirán ante tribunales para que no se cumplan los lineamientos del INE, que según políticos, invade funciones legislativas. El dictamen del INE contiene bases legales no sólo nacionales sino de tratados internacionales firmados por México y que son obligatorios en nuestro marco jurídico.

Ciertamente los grupos de mujeres que negociamos las reformas en el Congreso ya no pudimos abarcar las candidaturas de género en gubernaturas, pero con lo negociado teníamos bastante, incluido el 115 constitucional, inicialmente descartado. Pero hoy es otro el foro y la discusión jurídica se dará en tribunales. Aunque tras la inconstitucional consulta de si se debe aplicar o no la ley a los expresidentes, uno ya no sabe realmente de la autonomía del Poder Judicial qué pensar.

En fin, en breve veremos qué sucede, pues no es fácil la presión de AMLO que ya había formado a sus precandidatos como superdelegados, y aunque hay mujeres, no son en la cantidad que el INE requiere. Lo cierto es que poco a poco, y sin dar marcha atrás, las mujeres seguiremos avanzando y sin duda hoy o mañana será una realidad el contar con más gobernadoras. Aún no se percibe cabalmente el cambio que el feminismo ha introducido al sistema político mexicano y aún tardará en cuajar, pero no para.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.