Cualidades y estrategias
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Cualidades y estrategias

01/03/2018
Actualización 28/02/2018 - 22:13

Aún no inician formalmente las campañas y ya las descalificaciones abundan. Acusaciones y denuncias prevalecen. Cada quien cree en lo que decide creer. Más allá de hechos, los comentarios se polarizan a favor o en contra de lo que cada quien defiende. Pese a todo, las encuestas no varían mucho sus resultados. AMLO sigue a la cabeza, seguido de Anaya, y Meade se coloca en un tercer lugar. Cada uno tiene sus aciertos y sus negativos, sus estrategias y sus operadores.

AMLO decidió incorporar personajes cuestionables en su lista de plurinominales, lo cual ha ocasionado dudas, al igual que la amnistía y la Constitución moral, pese a todo defiende su postura. Considera la intransigencia como su cualidad, el no aceptar ideas o comportamientos distintos a los propios lo considera una virtud. Dice que con necedad gobernará, con lo cual pretende demostrar su compromiso, aunque la definición del término se considere opuesto a la sabiduría. La estrategia de ubicarse como “LA” única oposición, criticando siempre a los demás, culpando a los otros, ha resultado exitosa en términos muy simplistas, es el único honesto y se atreve. Porque así disfraza sus defectos y los presenta como integridad. Por eso, reconocer su verdad implica una reconversión virtuosa. Todo lo que sume ayuda, no hay distinción alguna de origen o trayectoria para hacer historia; es decir, conquistar el poder.

Ricardo Anaya enfrenta una nueva crisis. Culpa al PRI-gobierno del escándalo y reta a la PGR a proceder en su contra. Aclara que él no es responsable de investigar a quien le compró los inmuebles, cuando el fondo es si esa compra-venta es o no un mecanismo para canalizarle recursos económicos. No es un tema menor, pero tampoco es un asunto al que puedan ser ajenos los esquemas de financiamiento a otros políticos o partidos. Acusa Anaya que se trata de frenarlo por la delantera que ganó ante el candidato del PRI, lo cual convence a sus seguidores. En el Frente, sin embargo, hay voces que expresan preocupación e incluso hay quien aventura un relevo.

En tanto, Meade –sin duda el perfil de mayor garantía por su trayectoria, su carácter conciliador y su integridad– carga con el descrédito del “Nuevo PRI”, que resultó en gobernadores corruptos, en el desplazamiento de la militancia por favoritos e improvisados, que hoy abandonan para unirse a otras opciones a fin de mantener posiciones. Hay nuevos escándalos día a día y los opositores buscan que escalen hasta el candidato. Su propuesta de registro de necesidades para definir la política social, la relativa al combate a la inseguridad o la corrupción, la de promoción del desarrollo y la de apoyo a mujeres, ilustran una estrategia que privilegia el programa, más que al partido, como candidato ciudadano.

Sin embargo, el mensaje se pierde afectado por el ruido mediático. El INE rechazó debates que le pueden beneficiar y que AMLO evadiría. El enojo prevalece, frente a lo cual se refuerza el equipo de campaña y la operación política. El 4 de marzo se conmemora la fundación del PRI, en el festejo convivirán EPN y Meade. Cuál será el resultado, está por verse.

Pero candidatos habemus.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.