Aranceles
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Aranceles

13/06/2019

La amenaza de Trump de imponer hasta un 25% de aranceles a productos mexicanos hubiese sido desastrosa para la economía. En busca de la reelección, México sigue siendo su lucrativo eje de campaña. Pero debemos reconocer que también hemos tenido una política errática en la atención a migrantes, por razones humanitarias según apuntó AMLO. La frontera sur siempre ha sido porosa, y las caravanas organizadas, de forma pública, para llegar a EEUU, no fueron contenidas.

Por el contrario, se emitieron visas y se permitió el paso hacia la frontera norte, lo que ocasionó problemas en ciudades fronterizas, cruces ilegales y deportaciones a México, que aceptó recibir a los solicitantes de asilo, darles protección y ayudas para su subsistencia. Se les asistió en su camino con albergues, trabajo, alimentos, en varias ciudades la atención fue decidida. Así empezó un enredo que dio a Trump el pretexto perfecto para construir un discurso xenofóbico bajo la supuesta protección de su propia seguridad nacional.

En caravanas empezaron a aparecer algunos delincuentes y la noticia de facilidades atrajo a cubanos, africanos, haitianos y a muchos otros que vieron un camino hacia EEUU. Las fuerzas del orden fueron rebasadas en innumerables ocasiones, el río Hondo utilizado en todo momento para el cruce ilegal. El desorden imperó, llevar registros resultó complicado y muchos se internaron sin permiso. Había pues elementos suficientes para que Trump justificara su actuación y amenazara a México.

La negociación encabezada por Marcelo Ebrard tenía serias complicaciones. El aspecto político de la reelección, el aspecto comercial de gran impacto, el corto tiempo para llegar a acuerdos. Y por si estos aspectos fueran insuficientes, en plena negociación, las calificadoras bajaron grado de inversión o lanzaron alertas sobre a nuestra deuda soberana, PEMEX y CFE.

Marcelo Ebrard es un hombre de Estado, sabe de negociaciones, tiene presencia y domina idiomas, lo que sin duda fue fundamental en el aspecto humano de la negociación. Se buscó desacreditarlo por su participación en la campaña de Hillary Clinton, pero el gobierno mexicano lo respaldó. Pese a la complejidad del asunto, sin aspavientos, con mesura, con seguridad enfrentó un capítulo complicado de la relación bilateral. Republicanos y demócratas llamaron a la cordura y señalaron las negativas consecuencias de imponer aranceles en forma unilateral. Esta medida afectaría la aprobación del T-MEC, fundamental para el bloque comercial de Norteamérica en su competencia con otras regiones. Mucho estaba en juego.

Hay críticas a los acuerdos alcanzados, se señala México hará de “border patrol” de EEUU con Centroamérica, que el acuerdo vigente estará sujeto a ratificación en 45 días, Trump incluso señala aspectos aún ocultos de la negociación, y muestra texto de lo ya informado. Cierto es que una negociación implica un acuerdo que destierre pérdidas y permita transitar de mejor forma ante circunstancias muchas veces inéditas. Se dice la política es el arte de lo posible, no de lo deseable.

Creo que se logró frenar la amenaza, espero se cumplan acuerdos para que no se repita el escenario. Será un costo alto para México frenar migrantes y atender por años a solicitantes de asilo en la frontera. Pero de algún modo, ya se habían realizado acciones al respecto, solo que ahora será parte del gasto público, hoy tan reducido por ayudas y otros programas no productivos.

La SHCP ha señalado que va a incentivar la inversión privada en energía e infraestructura, que de momento se ha detenido, a través de concesiones y APP. Lo importante es que los proyectos sean viables económica y socialmente, cubriendo legalidad, medioambiente, aspectos técnicos, para que se interesen los inversionistas. Tres de los emblemáticos enfrentan problemas como Dos Bocas, Tren Maya y aeropuerto de Sta. Lucía. Persistir en utilizar recursos públicos en éstos compromete las finanzas, de ahí que calificadoras lancen alertas.

Logramos frenar aranceles, con un canciller que en tres días construyó un nuevo escenario, no exento de costos, que frenó mayores pérdidas. Es tiempo de reflexionar sobre la conducción nacional y su proyecto a fin de tomar medidas que alienten inversión, crecimiento, empleo y productividad.

México lo merece.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.