menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Amor y esperanza

COMPARTIR

···
menu-trigger

Amor y esperanza

17/09/2020
Actualización 17/09/2020 - 15:57

La Independencia de México se escribió con sangre en varios años de lucha que dieron paso a un imperio. Iturbide cayó y la época de la anarquía nos costó perder territorio nacional. La división entre mexicanos, clero y Fuerzas Armadas lo facilitaron. La guerra con EU fue una consecuencia de la expansión de su imperialismo y nuestra debilidad. Fue Benito Juárez quien logró reunificar la República frente al nuevo imperio europeo. Fundó así al Estado mexicano, promulgó las Leyes de Reforma, separó al clero del gobierno, fundó el Registro Civil, inició la recuperación económica y facilitó una nueva Constitución Liberal y estabilizó a la nación. Su fama de estadista, de creador de instituciones y libertades rebasó fronteras y se inscribió en la historia mundial.

Construir requiere de convocar a todos en una meta para lograr el progreso. Destruir con tan sólo dividir y confrontar es suficiente. Un presidente simboliza las instituciones, él mismo es una institución, que en una democracia debe conducir en consenso, no eliminar disidencia o cerrar el diálogo con descalificaciones. México es un país plural, con contrastes, con facetas, y no se puede gobernar con una sola visión, se deben incluir a todos los que con sus diferencias también aman a México, sea Krausse o Aguilar Camín.

Un estadista es generalmente un humanista. Hizo bien AMLO en retraerse de sus críticas al gremio de médicos, paramédicos y enfermeras, muchos hoy muertos por ayudar al prójimo. Si alguien tiene esa vocación de ayuda es este grupo. Reconocer su esfuerzo y guardar un minuto de silencio por los más de 70 mil muertos por Covid-19 implica un reconocimiento, mas no un remedio. Ni tampoco un humanismo. No se dotó al personal de insumos, ni de equipo, ni de protección, más bien se les criticó por sus quejas, se les despreció y humilló. Se lastimó a todos, enfermos y médicos.

No soy religiosa, pero practico el amor al prójimo, no como mandamiento, sino como forma de vida. No voy a hablar de mis modestos logros en política y administración, pero el esfuerzo se hizo con pasión y compromiso. Y logramos incorporarnos a un bloque mundial de comercio, con sus limitaciones y fortalezas, que creció nuestras exportaciones de 4 a 86 por ciento a EU. Integramos cadenas productivas y se mejoraron condiciones de vida de los trabajadores ligados a este sector. Se dieron más desigualdades por la estructura social, sin duda. Y el regreso del PRI marcado por la corrupción y la frivolidad decepcionó a muchos.

Hoy AMLO quiere recobrar esa indignación para lograr votos y se escuda en el juicio a expresidentes. La ley no se consulta, se aplica, por igual a todos. No hay pues humanismo en su conducción. La respuesta a los niños con cáncer de él y su mujer son inaceptables. No se mueren más los niños que los adultos, luchan más sus padres y los resultados son esperanzadores. Tampoco está más seguro un niño encerrado en su casa, o al cuidado de alguien que puede abusarlo. Desaparecer estancias infantiles no es humanismo, es criminal. Los niños no votan.

Pero si las mujeres, también ignoradas en ese simulado humanismo. Se cerraron albergues para mujeres maltratadas, se cortó el presupuesto a Inmujeres para apoyar en lo médico, psicológico y legal a las mujeres. Se organizó marcha de feministas por sus derechos políticos, sociales, reproductivos, contra los feminicidios, por nuevas culturas de no violencia, en marzo, y fueron descalificadas e ignoradas. Muchas fueron, en efecto, violentas, porque están hartas de ser ignoradas, de ser víctimas, en transporte público, en trabajo y en la casa. A lo que AMLO respondió que la familia mexicana es baluarte de valores. No conoce la realidad, ni le importa, de las nuevas generaciones. Por eso y muchas cosas más no es un humanista.

Dicen que la esperanza muere al último. Es cierto cuando se tiene fe en una causa. Muchos han ofrendado su vida para darnos este maravilloso país. AMLO siempre pidió la oportunidad. Muchos alertaron del peligro que significaría su gobierno. Pero la democracia y la alternancia no son la respuesta a carencias y necesidades. La participación social, se minimizó, los partidos se burocratizaron, y AMLO habló de que lograría desterrar corrupción, un sistema médico estilo Dinamarca o Canadá, un turismo de mayor gasto, ayudas a pobres para reactivar mercado interno, una representación de los intereses de México en el mundo con presencia y firmeza. Un crecimiento del PIB de 4 por ciento anual, la reconsideración de la reforma eléctrica y energética. ¿Cuál es hoy la esperanza que AMLO nos prometió? Un escenario no basta. Queremos resultados. ¡Viva México!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.