Rosario Guerra

Más por menos

Continuar como estamos es claudicar a un mejor futuro. Es tener más por menos y en realidad todos merecen más.

Juan me dice que él admira a AMLO y quiere la continuidad, por lo que votará por Morena. Le pregunté a qué debía esa preferencia y me dice que él y su esposa reciben ayudas por ser adultos mayores, su hijo por ser nini, y su hija por ser madre soltera. Ya traen sus pesitos en la bolsa y hasta algunos gustos podrían darse en esta Navidad. Yo le pregunté si su hija ya había encontrado quién le cuidase a la niña. Me dijo que no. Que a veces se quedaba con vecinos o con la abuela, a cambio de un pago, y que éste era mayor al que daba a la estancia. Le pregunté si ya había atendido su esposa su diabetes. Me dijo que la veía un médico de la colonia, pero consultas, las medicinas y demás gastos ellos los cubrían. Le dije si su hijo finalmente había aprendido algún oficio o emprendido alguna iniciativa para ganar su dinerito. Me dijo que no, que seguía un poco en la vagancia con sus cuates, que hacían planes y quizá algo saldría.

Le cuestioné qué harían en caso de una enfermedad de corazón, o cáncer o algo más grave. Se quedó pensando y me dijo reflexivo, ‘pues morirnos porque no somos del IMSS, ni del ISSSTE y ya no tenemos el seguro popular, ni hay medicinas’. Los hospitales de la CDMX ya no estaban atendiendo, pues no tenían materiales, ni nada, médicos y enfermeras les pedían llevaran sus medicamentos, para poder atenderlos. Y tanta vuelta y gasto pues no les salía. Le pregunté cómo iba su negocio de venta en tianguis, me dijo que mal, porque ya no le alcanzaba, ni vendía gran cosa, ni podía comprar porque todo estaba muy caro. Suspiramos ambos. Y llegamos a la conclusión que hoy no le daban más, sino que tenía menos.

Con Alicia, madre soltera que no recibe ayudas, platicamos sobre su vida, cada vez más complicada. Le quitaron la escuela de tiempo completo y tuvo que dejar su trabajo, pues no tenía los permisos para ir por su hijo, y le salía muy caro pagar a conocidos que a veces le ayudaban, el alimento y el cuidado. Así que entró a poner un puesto en un tianguis, pero pagar la cuota adicional que la alcaldía le pedía, además de la que pagaba y le daban recibo, era mucho y apenas y salía adelante. Le dije que debería pedir la pensión alimenticia al padre del niño. Que ya había una nueva ley que los obligaba a cumplir. Me confesó que el hombre era muy violento y que un par de ocasiones tuvo que ir a los refugios para defenderse. Y como ya no había quién la ayudara, mejor llevar la fiesta en paz, y no verlo. Alicia también tiene hoy menos.

Para Guadalupe y Miguel, lo más importante es sacar a sus tres hijos adelante. Ambos trabajan. Antes podían costear escuelita particular, pero ya no porque las colegiaturas se habían elevado mucho, así que fueron a dar a la escuela pública. Además de las faltas de maestros por asistir a reuniones y manifestaciones laborales, el problema es que los niños ya no aprendían nada nuevo. Las tareas eran diferentes, ya no de conocimientos, sino de otros temas de una vida en común, que en realidad no existía. Y que ya no podían avanzar con los números, las cuentas, los gastos del mandado, todo se les complicaba. Muy preocupados, acaban de enterarse que México salió muy mal en los exámenes de conocimiento de una prueba internacional, pero que AMLO decía que eso no era problema, porque esas evaluaciones no importaban, pero nunca entendieron por qué, si estamos mal, no corregir para estar mejor. Buscan ahora becas en escuela particular donde los hijos de su vecino sí estudian matemáticas, español, pueden leer de corridito y aprender nuevas cosas en los libros. Así que ellos también tienen menos, porque sus sueños se ven frustrados.

Para Alma, alumna mía en la UNAM, la incertidumbre le preocupa. Con su beca puede seguir estudiando, pagar pasajes y tener su Macbook. A punto de titularse anda buscando hacer su servicio social y oportunidades de trabajo. El servicio social lo quiere hacer en la UNAM porque ahí sí le pagan, pues otras opciones son simple trabajo a destajo, que no le ayudan a formarse. El tener seguro médico con el IMSS le da confianza en que ante algo inesperado pueda estar cubierta. Pero ya concluido su ciclo estudiantil, a dónde puede trabajar sin el pretexto de que como no tiene experiencia, la contratan como recepcionista, o auxiliar de oficina, sin prestaciones, y con eso no puede sobrevivir. Tiene más pero a la vez tiene menos oportunidades.

Ernesto y Daniel estudiaron en escuelas privadas, hicieron su maestría fuera de México. Ambos trabajan en puestos en las empresas privadas, tienen prestaciones, pero el salario es menor al costo de lo que sus padres pagaban por colegiaturas y obviamente no pueden desprenderse de su familia y volar por sí mismos. Se sienten mal con sus padres, cuyo patrimonio tampoco es para aguantar mucho tiempo, ellos ya cumplieron. Ha decidido emprender su propio negocio de bienes raíces, tiene los conocimientos para hacerlo, pero ha sido muy difícil cumplir todos los requisitos para formar su pequeña empresa. No requieren de gran capital para empezar, pero sí hay gastos fijos ineludibles que, por lo pronto, ellos pagan con sus modestos salarios, privándose de algunas cosas. Tienen la esperanza de que la economía se dinamice y crezca la demanda. Pero saben que trabajar 30 años en un corporativo para tener al final una pequeña pensión no es un futuro para ellos. Quieren además poder formar sus propias familias. Tenían más como estudiantes, hoy tienen menos como profesionistas.

Raúl se enteró de que tras manifestarse los discapacitados por empleo, AMLO ofreció becas. ¿Pero qué hacer con el dinero? No hay terapias. Además, su discapacidad no tiene remedio. Por eso estudió informática y puede realizar trabajos diversos en las empresas. Lo que necesita es que el gobierno ayude a que se le abran oportunidades y que capacite a sus compañeros de lucha. Que existan apoyos a las empresas para contratarlos. Quiere una vida digna, que solo el trabajo le puede dar.

Por eso continuar como estamos es claudicar a un mejor futuro. Es tener más por menos y en realidad todos merecen más. Lograrlo depende de que las instituciones públicas funcionen. De que la salud y la educación de calidad regresen para que los niños y jóvenes puedan soñar en grande. De que México logre vencer la desconfianza de inversionistas por la falta de certeza jurídica y se aproveche el nearshoring. Se requiere pues de un cambio de gobierno que nos perfile como la gran potencia que podemos ser en el mundo. No es solo autoritarismo vs democracia. Es en realidad nuestro destino común lo que está en juego. Por eso no podemos claudicar. Hay que participar y votar por ese cambio, por esa esperanza. Nosotros decidimos, queremos más o menos.

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