2019, un nuevo ciclo de oportunidades
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2019, un nuevo ciclo de oportunidades

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2019, un nuevo ciclo de oportunidades

03/01/2019
Actualización 03/01/2019 - 20:22

Se cierra ciclos y se abren nuevos. La vida no hay que tomarla tan en serio, después de todo nadie sale vivo de ella. Y aunque muchos quieren hacer algo grande en la vida, en realidad lo que le da sentido es lo cotidiano. Si es gratificante adquiere significado. Y hay quien afirma se debe vivir cada día como si fuese el último, meta poco realista, aun cuando sabemos que la única certeza es la muerte. Vivir no es cumplir años, es experimentar, descubrir, soñar, volar, elegir. Lástima que cuando empiezas a vivir, empieza el morir. En fin, hay que vivir todos los días de tu vida.

Hay un dicho que dice más o menos que quien no vive para servir, no sirve para vivir. Y en realidad la vocación de servicio es parte de una vida con significado. Hay muchas maneras de hacerlo. Está la filantropía. Está la academia. Está el periodismo. Está el servicio público. Están las organizaciones de la sociedad civil. Está el emprender. Todas ellas plenas de satisfacciones. Sin duda hay simulaciones, afanes de lucro, y muchos otros factores que evitan logros, pero en sociedad, está siempre presente el deseo de mejorar y de acceder a mejores condiciones de vida para todos.

La paz y la armonía en la vida en sociedad no puede darse si existen fuertes diferencias culturales, de ingresos, de acceso a la educación y a la salud. Romper barreras implica un reto para las nuevas generaciones, y si no hay caminos institucionales, se aceptarán otros, menos convencionales, e incluso ilegales. Cuando la vida pierde sentido, suben las apuestas riesgosas, en las que la vida misma va a cambio de ciertos logros. Y estos le dan sentido a una corta vida.

México es nuestro destino común. Aquí hemos de vivir con familias y amigos. Define nuestra identidad y es nuestro orgullo. Por eso en este nuevo ciclo que se inicia buscamos la integración de todos en un proyecto nacional. Este 2019 es especialmente significativo porque transitamos por una nueva dirección con AMLO al frente. Y aún hay muchas incógnitas por descifrar.

No hay duda de que el centro de la preocupación está en la desigualdad. Proteger a grupos vulnerables es la medida del desarrollo, más allá de cifras. Se reconoce la necesidad de equilibrios macroeconómicos. Y se procura conservarlos. Sin embargo las inquietudes sobre temas persisten.

No se entiende la decisión de cancelar el NAIM y sustituirlo por un proyecto inexistente, poco viable y limitado. Sacrificar competitividad para evitar que grupos económicos se fortalezcan para afirmar el control político parece supeditar el interés nacional al de un grupo. Rechazar cuestionamientos con descalificaciones y no con cifras o proyectos, sólo infunde más temores de un fracaso, aun cuando se construya una pista más en Santa Lucía.

El tren maya, que se ha iniciado sin proyecto, sin estudios ambientales, ni de costo beneficio, con adjudicaciones directas, no alcanza a despejar la incógnita de cuales serán los beneficios para la región, aunque se diga que la Madre Tierra lo acepta. Tiempos de traslado y el impulso turístico no quedan claros. Su utilidad en carga tampoco se vislumbra, no se aprecian las mercancías. Ahora la oposición del EZLN implica un nuevo frente que se opone al proyecto. Se sumarán ambientalistas y quizá propietarios de tierras. Aún y cuando AMLO ofrezca concesionarlo con tratamientos fiscales importantes, aún no hay interesados porque el proyecto no se conoce.

El impulsar el ferrocarril y la conexión transístmica de Salina Cruz a Coatzacoalcos es quizá el proyecto más interesante ya que podría competir en costos con Panamá. Obvio que los chinos están interesados en el proyecto, al igual que los norteamericanos, por lo cual AMLO rechazó inversión extranjera, lo cual parece sensato. Sin duda este proyecto puede tener una gran rentabilidad y habrá inversionistas interesados.

En cuanto a los programas sociales, el de incorporar a jóvenes a mercado de trabajo vía capacitación es el más atractivo. Sus resultados espero sean exitosos, aunque su concreción dependerá del crecimiento económico, rubro en el cual no hay certeza en lograr el 2 por ciento propuesto en el PEF. Los otros programas van a requerir de montos crecientes de recursos públicos que plantearán retos al gobierno.

En fin, bienvenidos al 2019. Seamos optimistas. El país es más grande que sus gobiernos. Aunque ayuda que éstos sean eficaces en el logro de metas sustentables.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.