El reto de los fondos de capital privado en México
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El reto de los fondos de capital privado en México

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El reto de los fondos de capital privado en México

18/09/2018
Actualización 18/09/2018 - 12:27
logo El autor, Pino Del Sesto, es socio de Bain&Company en la oficina de México, experto en Servicios Financieros

Las firmas de capital privado[1] han generado altos retornos en la última década, lo que les ha permitido captar más dinero de inversionistas durante los últimos cinco años que en cualquier otro lustro (Global Private Equity Report 2018, Bain & Company). En México se ha visto reflejada esta tendencia, pues el capital comprometido en estos fondos ha crecido a una tasa anual del 15 por ciento en el país durante los últimos diez años (Amexcap). Sin embargo, las firmas están encontrando menos oportunidades atractivas para invertir que antes. Mientras que los fondos de todo el mundo realizaron cerca de cuatro mil contratos para comprar empresas en el 2007, en el 2017 concretaron alrededor de tres mil (Bain). En México, mientras que en el 2015 y 2016 los fondos realizaron, respectivamente, 238 y 269 compras, el año pasado registraron aproximadamente 150 (Amexcap[2]).

La dificultad de las firmas de Private Equity para encontrar buenas oportunidades de inversión se explica por la competencia de los grandes corporativos en la compra de activos. Estas compañías pueden pagar más por las empresas que adquieren, porque tienen confianza en que las sinergias entre éstas y sus operaciones existentes generarán suficiente valor para justificar el precio de la compra. Esto elevó el precio al que pueden comprar empresas las firmas de capital privado, lo que hace más difícil venderlas con un retorno atractivo en cinco u ocho años después. Ante este reto, los fondos deben adoptar nuevas estrategias para ser capaces de crear más valor en las empresas que adquieren (y por ende, ofrecer precios competitivos por las mismas).

Tradicionalmente, las firmas de capital privado se enfocaban en realizar un manejo más eficiente de los costos de sus compañías de portafolio (por ejemplo, reduciendo el capital de trabajo), así como en vender activos fijos que no son esenciales para la empresa (por ejemplo, edificios) para invertir el dinero liberado en el negocio fundamental de la empresa. Sin embargo, resulta difícil que esta estrategia sea suficiente en la situación actual. Frecuentemente, el dueño anterior de la empresa ya anticipó estas oportunidades, o el valor de realizarlas viene incluido en los precios que pagaría el fondo por el activo (los dueños saben que existe este potencial y lo incorporan en la valuación).

Una manera en que los fondos pueden ser más exitosos aumentando el valor de sus empresas de portafolio es centrando sus esfuerzos en incrementar los ingresos. Esto se puede realizar, al menos, de tres formas. La primera es escoger al talento adecuado para dirigir estos negocios. Para conseguirlo, durante su estudio en el proceso de compra de la empresa (due diligence), podrían determinar qué capacidades críticas requerirán los futuros directores, para después emplear técnicas tradicionales y digitales que identifiquen a las personas adecuadas para ocupar esos puestos. No basta con el equipo tenga una trayectoria exitosa, sino que debe de ser el más apto para conducir el plan específico que tiene el fondo para la empresa. En segundo lugar, las firmas pueden desarrollar la capacidad comercial de la compañía, por ejemplo, mejorando su estrategia de precios u optimizando su portafolio de productos y servicios. Por último, pueden capturar oportunidades presentadas por una transformación digital. Por ejemplo, pueden invertir en productos o canales que crecerán en importancia en los próximos años.

Incrementar los ingresos, especialmente en una economía incierta, es sin duda más difícil que mejorar la estructura de costos de una empresa. Pero el crecimiento acelerado tiene más impacto sobre el precio que se venderá la empresa que cualquier otro factor, lo que significa que tener la capacidad de detectar y capturar estas oportunidades puede ayudar a los fondos a generar mucho más valor, y podrán ofrecer un precio competitivo por la adquisición de compañías.

Una estrategia adicional que pueden adoptar los fondos es imitar a sus competidores corporativos, adquiriendo empresas del mismo ramo para fusionarlas y capturar sinergias. Esto es posible precisamente por la gran cantidad de capital que tienen disponible, y que hoy se encuentra en gran medida desaprovechado. Así, se beneficiarán de las mismas sinergias que capturan sus competidores en las fusiones. Además, al ejecutar esta estrategia los fondos seguirán gozando de sus fortalezas – como la capacidad de optimizar la estructura de capital[3] del conjunto consolidado de las empresas que compren – lo que los colocará en una posición aún más favorable para generar valor siguiendo este camino. Aunque no son muy abundantes los casos de firmas que están siguiendo esta estrategia, éstos ya se están presentando en los últimos años. Por ejemplo, la firma JAB Holding, misma que compró e integró Dr. Pepper (empresa de refrescos) con su empresa de bebidas Keuring Green Mountain en enero de 2018.

Los desafíos de estas nuevas estrategias sacarán a muchos fondos fuera de su ‘zona de confort’. Una gran parte de las firmas grandes ya tienen algunas de las habilidades necesarias para superar este reto con éxito, pero pocos tienen todas para “ganarles” a los compradores corporativos. Eso significa que la mayoría tendrá que pasar al siguiente nivel de excelencia en la creación de valor.

La información completa sobre el tema está disponible en el Global Private Equity Report 2018 de Bain & Company.

[1] Los fondos de capital privado típicamente se dedican a comprar empresas, mejorar dramáticamente su rentabilidad, y venderlas a un precio considerablemente mayor después de unos 5-8 años.

[2] De acuerdo con AMEXCAP, se habrían registrado 140 hasta noviembre de 2017.

[3] La combinación de capital y deuda que emplean las empresas para financiar sus operaciones, y que puede resultar más económico o más caro dependiendo de su habilidad para escoger las fuentes de fondos que resulten más convenientes.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.