La bolsa mexicana, ¿una bolsa perdedora?
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La bolsa mexicana, ¿una bolsa perdedora?

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La bolsa mexicana, ¿una bolsa perdedora?

22/01/2019
Actualización 25/01/2019 - 12:52

El 2018 fue decepcionante para la bolsa mexicana. Si a ello sumamos rendimientos poco atractivos en años previos nos encontramos que en los últimos cinco años el S&P/BMV IPC perdió 3.0 por ciento, mientras que el índice MSCI global con emergentes ganó en ese periodo 12 por ciento, el S&P 500 un 36 por ciento y la bolsa brasileña 71 por ciento, por citar algunos.

¿Es entonces nuestra bolsa una inversión perdedora? En los últimos cinco años, sí lo ha sido. Pero, todo está en el horizonte de tiempo que se considere; es bien sabido que los activos de renta variable son el instrumento de inversión preferido en el largo plazo sobre otras alternativas como bonos, divisas, metales y claramente el efectivo.

Entonces analicemos qué ha pasado en un horizonte de inversión de mayor plazo, 10 años. Si seguimos esta premisa, aquellos inversionistas que entraron a la bolsa mexicana en 2008 deberían tener un rendimiento mejor al que han dado otros instrumentos de inversión.

El S&P/BMV IPC ganó en dicho periodo 86 por ciento; superior a la inversión en dólares donde se tuvo un rendimiento de 44 por ciento y en oro de 45 por ciento, si decidió dejar su dinero en efectivo perdió poder adquisitivo con el tiempo ya que la inflación acumulada en México estuvo cercana a 49 por ciento. Sin embargo, el rendimiento no es muy superior al que obtuvo quien compró un bono del gobierno mexicano a 10 años, al recibir (sin considerar reinversión) cerca de 80 por ciento. Más aún, en contraste con otras bolsas, la nuestra es menos ganadora: el Nasdaq dio en los últimos 10 años un 321 por ciento, el S&P 500 un 178 por ciento, Brasil 134 por ciento, el índice MSCI global con emergentes 100 por ciento.

¿Y por qué este rendimiento menos favorable? Existen varios motivos, entre ellos: 1) el S&P/BMV IPC no se unió al rally global de 2013 debido (entre otras cosas) al impacto que causó la quiebra del sector vivienda y el impuesto a las ganancias de capital y dividendos; 2) el menor apetito por activos emergentes incidió durante 2014 y 2015; y 3) la pérdida de atractivo de las bolsas a nivel global en 2018 estuvo acentuada de forma importante por la incertidumbre generada por el nuevo gobierno.

En conclusión, para juzgar si la bolsa mexicana es una bolsa perdedora dependerá del plazo elegido y los activos para compararlo. Podemos afirmar que las acciones mexicanas han sido una inversión redituable en un horizonte de largo plazo; aunque, no la de mejores rendimientos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.