Estímulos a la gasolina y los mercados financieros (I)
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Estímulos a la gasolina y los mercados financieros (I)

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Estímulos a la gasolina y los mercados financieros (I)

13/03/2019

El viernes, la SHCP reintrodujo el estímulo fiscal a la gasolina de bajo octanaje tras 15 semanas sin él y por primera vez en esta administración. Actualmente, del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de 4.81 pesos por litro el consumidor paga solo 4.49, derivado del estímulo de 32 centavos. La decisión obedece al compromiso de mantener el precio constante en términos reales. En este espacio explicaré cómo el estímulo ayuda a cumplirlo.

Bajo esta política la gasolina sí puede subir de precio, pero sólo en un porcentaje máximo igual a la inflación. El precio promedio nacional fue 19.32 pesos por litro el 30 de noviembre de 2018, mientras que la inflación acumulada desde esa fecha a febrero (último dato disponible) fue casi 0.7 por ciento. Con esto, el “precio base” al cual la gasolina sería constante en términos reales es de 19.45 por litro (19.32 por 1.007). Este precio es el máximo teórico al cual debería venderse, en promedio, la gasolina en el país (excluyendo la franja fronteriza norte).

El estímulo de 32 centavos implicaría que el “precio actual” en los primeros días de marzo fue alrededor de 19.77 (19.45 más 0.32). El cálculo asume que un monto determinado de estímulo se traslada en su totalidad al público, por lo que 32 centavos serían suficientes para una caída del “precio actual” al “precio base” de 19.45. El supuesto es necesario al no contar todavía con la cifra oficial del precio nacional al cierre de febrero. Sin embargo, destaca que el lunes el gobierno modificó la metodología de cálculo del estímulo, en un esfuerzo por asegurar que este supuesto se cumpla. A pesar de esta particularidad, si la gasolina subiera más el estímulo también debería aumentar para cumplir el compromiso.

Este análisis arroja tres resultados. Primero, en la medida que el precio actual suba –que depende del precio internacional, tipo de cambio, entre otros–, el estímulo aumenta y la recaudación de IEPS cae en un monto igual. Con el compromiso de no más deuda ni impuestos, esto podría resultar en recortes al gasto en otros rubros. Segundo, el techo del “precio base” le pone un límite al alza a la inflación por este concepto, que es importante al tener una alta ponderación en el índice general. Por último, el intercambio implícito entre un menor precio de la gasolina y una mayor recaudación es clave para analizar el impacto que esta política podría tener en otras variables económicas y financieras, de lo que hablaré en la próxima entrega.

*Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.