Baja volatilidad y posible complacencia en mercados
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Baja volatilidad y posible complacencia en mercados

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Baja volatilidad y posible complacencia en mercados

11/04/2019

Conforme el segundo trimestre del año se desenvuelve, el desempeño en los mercados globales hasta el momento, ha sido razonablemente positivo. En términos amplios, los activos de riesgo, como las bolsas, marcan avances a buen ritmo y a pesar de algunos casos específicos relacionados a factores idiosincráticos, el grueso de los mercados emergentes registran ganancias en sus divisas, mientras los fondos de inversión conservan flujos especialmente positivos hacia los bonos de esas regiones.

Todo esto en un contexto donde las dudas relacionadas con la desaceleración económica en el mundo son validadas por cifras frecuentemente deslucidas, e incluso, se observa una curva de rendimientos en Estados Unidos que invirtió su pendiente hace dos semanas por primera vez desde 2007, señal no causal, pero sí históricamente predictiva sobre una economía que entrará en recesión en algún momento dentro los siguientes 16 a 24 meses.

Con este escenario, el mercado adelanta la posibilidad de movimientos de estímulo por parte de bancos centrales desarrollados como la Reserva Federal. Este descuento a su vez se combina con otros hechos que respaldan el optimismo en activos riesgosos, tales como los avances en la disputa comercial entre Estados Unidos y China y precios del petróleo al alza. Como resultado, el mercado ha entrado a una fase de volatilidad extraordinariamente baja la cual se extiende a todas las principales clases de activos financieros. Esto es, volatilidad como medida de variación histórica en los instrumentos (volatilidad realizada) y volatilidad como estimación indirecta de la variabilidad de un activo en el futuro (volatilidad implícita). Esta última cobra especial relevancia ya que su nivel y dinámica están determinados por el precio de las opciones en el mercado. Es decir, es un reflejo de la prima que el mercado financiero paga por ejecutar coberturas. En este sentido, la volatilidad implícita en las opciones también es una expresión sobre el sentimiento del mercado respecto al panorama de riesgo hacia delante, el cual, es notoriamente bajo al aproximarlo por las lecturas mencionadas.

Es así que la valuación vigente del mercado, optimista y que refleja una visión de riesgo contenido, contrasta con la posibilidad de observar eventos de mayor estrés ante la probabilidad de enfatizarse los riegos que conlleva un panorama de crecimiento desacelerándose particularmente en regiones desarrolladas.

*Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.