Historias de oro y plata
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Historias de oro y plata

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Historias de oro y plata

31/01/2020

En la antigüedad, para adquirir algún bien se recurría al despojo o al trueque. Con el paso del tiempo, la gente se dio cuenta que había algunas mercancías más fáciles de intercambiar que otras, por ejemplo, el oro o la plata eran un mejor medio de cambio que el trigo o el ganado. De esta forma nació el concepto del dinero que facilita el libre intercambio de mercancías y servicios.

Como vimos en el libro “The evolution of everything” de Matt Ridley, el dinero es resultado de una evolución que continúa hasta nuestros días. El dinero abrió paso al ahorro, al préstamo, a la inversión, a las transferencias internacionales y al comercio entre distintas regiones y causó un avance exponencial en el desarrollo económico, culminando en un sistema que hoy es increíblemente complejo y sofisticado —algo que no se puede entender sin apreciar el origen y el desarrollo de la moneda.

El dinero se hace tangible en la moneda: una unidad estándar que para ser de utilidad debe mantener un valor estable. Del metálico evolucionamos al papel moneda que en sus orígenes era solamente un certificado de depósito que respaldaba una cierta cantidad de monedas de oro —con lo cual, ya no era necesario cargar con ellas, lo que incrementó la comodidad, la seguridad y la facilidad de los intercambios—. Posteriormente, pasamos al dinero “fiat”: papel moneda emitido por el soberano, sin respaldo alguno. Desafortunadamente, a través de la historia el dinero fiat ha mostrado una enorme debilidad: el abuso en la emisión de billetes que causa el impuesto más arbitrario de todos: la inflación.

En sus episodios más extremos, la hiperinflación destruyó totalmente el valor de la moneda: como ejemplos tenemos a Alemania durante la República de Weimar, Zimbabue en la década pasada o Venezuela en la actualidad —con una inflación anual que llegó hasta 2.7 millones por ciento a principios del año pasado.

La historia registra episodios brutales de destrucción de la moneda. En cada uno de estos casos, la inflación barrió con los ahorros de millones de familias y llevó a miles de negocios a la quiebra. Hoy sabemos de las consecuencias terribles que esto tiene porque destruir el dinero es minar gran parte de los cimientos de la civilización.

En este sentido, reflexionar sobre el origen del dinero, su evolución y la importancia de mantener su valor es fundamental. El pasado 23 de enero tuve el privilegio de asistir a la inauguración de una exposición que nos invita a reflexionar sobre este tema: “Historias de oro y plata. Monedas de la antigüedad” es una muestra única que nos narra el origen de la moneda desde su aparición hace unos 2,700 años, en lo que hoy son territorios de Turquía, hasta el apogeo del imperio romano en los primeros siglos de nuestra era.

Se compone de 69 monedas de oro, plata, electro (una aleación de oro y plata) y bronce, que fueron acuñadas en ciudades del Mediterráneo entre el siglo VII antes de nuestra era y el siglo II después de nuestra era.

La exhibición representa la enorme pasión por los temas monetarios, la numismática y una gran dedicación como coleccionista por parte de mi padre, Hugo Salinas, quien ha reunido estas piezas excepcionales a lo largo de dos décadas. Es también resultado del gran esfuerzo del equipo de Arte & Cultura Grupo Salinas, en colaboración con el Museo Interactivo de Economía, para mostrar al público esta colección y el contexto histórico, económico y social que hizo posible la acuñación de estas monedas.

La preservación y difusión de este importante patrimonio histórico es para mí de gran interés y compartirlo con el público constituye un gran motivo de satisfacción.

Los invito a visitar esta exposición y reflexionar sobre la evolución de la moneda y la importancia absoluta de conservar su valor mientras conocen un magnífico recinto ubicado en el Centro Histórico de nuestra capital.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.