Economista en Jefe de INVEX

¿Enfriamiento económico?

La economía estadounidense no ha iniciado una etapa de enfriamiento a pesar de las elevadas tasas de interés.

El viernes pasado, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos reportó una expansión de 150 mil plazas en la nómina no agrícola de octubre. La expectativa del consenso de analistas se situaba alrededor de 180 mil. Los inversionistas reaccionaron favorablemente al dato ante la posibilidad de que un enfriamiento del mercado laboral permitiría a la Reserva Federal (Fed) no aumentar más la tasa de interés de referencia.

La creación de empleos en el sector de servicios se ubicó en 110 mil plazas. El gobierno contribuyó con 51 mil contrataciones. Por el contrario, el sector de producción de bienes restó 11 mil plazas a la nómina total ante las huelgas del principal sindicato de trabajadores de la industria automotriz (la categoría de manufactura de autos y partes registró una pérdida de 33.2 miles de empleos).

El empleo se moderó, pero no. La economía norteamericana no ha iniciado una etapa de enfriamiento. Definitivamente anticipamos una desaceleración en el crecimiento debido a la permanencia de tasas de interés elevadas. No obstante, la fortaleza del gasto en consumo, la inercia que éste aún muestra; una tasa de desempleo que se mantiene por debajo de 4.0 por ciento; un elevado número de vacantes en el mercado laboral y solicitudes del seguro de desempleo por debajo del promedio prepandemia, sugieren que la economía de Estados Unidos tardará en enfriarse a pesar de las elevadas tasas de interés.

Después del dato de nómina no agrícola de octubre, analistas del mercado anticiparon una baja en la tasa de referencia de la Fed en el primer semestre del próximo año.

Pero cuidado, ¡un dato no cambia la tendencia! Más bien, el mercado generalmente cambia de opinión sobre las posibles decisiones de política monetaria de la Fed cada vez que ocurre algún evento relevante. Cabe recordar la baja implícita en los futuros de tasas de interés cuando se registró la quiebra de Silicon Valley Bank en marzo de este año. Se esperaban recortes alrededor de septiembre, mismos que no llegaron.

Se entiende que el mercado cambie de opinión cuando surgen riesgos importantes, como la turbulencia por la que atravesó el sector bancario regional de Estados Unidos. Por otra parte, lo que llama la atención es por qué el mercado reacciona de forma exacerbada por un dato de empleo que se vio afectado por un factor exógeno y temporal (las huelgas en el sector automotriz). Hay que analizar otros datos. Hay que observar la tendencia.

Sobre todo, hay que enfocarse en el mensaje completo de los miembros de la Fed. En conferencia de prensa, Powell cuestionó si la tasa de referencia debería aumentar más, declaración que animó a los mercados. Algo que el mercado no consideró, o no quiso ver, fue que el comunicado de política monetaria destacó que la inflación permanece elevada –sobre todo en la parte subyacente– y que el avance del empleo se mantiene fuerte a pesar de su reciente moderación.

Por supuesto que hay riesgos que podrían enfriar a la economía. El principal lo genera la permanencia de tasas de interés elevadas. Recientemente, algunos índices de morosidad han aumentado, sobre todo en lo que respecta a créditos personales. La tasa de interés hipotecaria promedio a 30 años se ubica en su mayor nivel en dos décadas y no hay que olvidar que algunas instituciones financieras aún enfrentan fuertes minusvalías en renta fija por los incrementos en las tasas de interés, particularmente en la parte larga de la curva de rendimientos.

El ajuste podría originarse en el sector financiero y eventualmente afectar al empleo y al consumo privado, variable que representa el 70 por ciento de PIB de Estados Unidos. Solo un ajuste en el gasto de las familias norteamericanas generado por una contracción del empleo podría garantizar la convergencia de inflación hacia el objetivo de 2.0 por ciento. Si el consumo no cede (ya sea por un deterioro de las condiciones crediticias o por un mayor desempleo), la inflación subyacente podría permanecer sobre niveles que incomoden a la Fed.

Si la incomodidad es alta, no se descarta otro aumento en la tasa de referencia incluso en algún momento de 2024. A final de cuentas, lo que la Fed busca ahora es enfriar a la economía para lograr un descenso sostenido de la inflación. Sin duda, el banco central de Estados Unidos hará lo que sea necesario para alcanzar este propósito.

El autor es economista en jefe de INVEX

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